Pop en calzones

Publicado originalmente el 19 de enero de 2012 en el Suplemento NO de Página/12.

El refugio emocional por excelencia suele ser la cabeza de uno mismo, pero el refugio físico más recurrido es, sin dudas, la habitación propia. Es probable que la mejor manera de definir el reflejo concreto de nuestras ideas y nuestra personalidad sea con un pantallazo de cómo lucen nuestros dormitorios: esas cuatro paredes entre las que se encuentran la cama, el escritorio, la ropa y los libros son la compañía perfecta cuando el ser humano, especialmente el joven, quiere estar consigo mismo. La irrupción durante los últimos tiempos de la computadora como un electrodoméstico de uso constante y la facilidad de programar música desde ella originaron un nuevo tramo para los artistas que no llegan a los estudios convencionales: levantarse, agarrar la guitarra, tocar un par de notas, grabarlas y darlas a conocer al mundo gracias a la santa Internet. El proceso se puede tornar un poco más complejo (y fructífero) cuando se logra “inventar” una base rítmica totalmente ficcional, invitar a algún cantante de Tailandia a que grabe voces y las mande por mail y terminar agregando ruidos atmosféricos. La gacetilla, el lanzamiento, el arte de tapa y hasta los recitales pueden luego generarse desde la misma habitación en la que los músicos duermen, lloran y hasta debutaron sexualmente en noches pasadas, lejos del estudio que cobra por hora y el operador que los mira mal cuando se equivocan.

Alan Palomo, un pibe de Texas, tenía 20 años cuando cortó con su novia de la adolescencia. Fumar porro y caminar por las calles de Austin, la ciudad texana donde se crió, no era lo único que le gustaba hacer; también tocaba en bandas como Ghosthustler o VEGA, proyectos locales sin mucho vuelo mediático. La ruptura con la chica que lo acompañó en sus años de pubertad lo obligó a encerrarse en su pieza: ¿qué mejor lugar que ése para que nadie fuera testigo de su melancolía? Pero la tristeza de Palomo se transformó en arte y, a raíz de un sueño bastante extraño, compuso y grabó I Should have Taken Acid with you, una canción estrictamente dedicada a su ex. Al terminar, se dio cuenta de que tenía algo bueno entre manos, realizó más temas, subió un par a Internet, armó revuelo y se transformó en Neon Indian, artista que hoy, tres años después, lidera line-ups de festivales como Coachella o comparte escenario con The Flaming Lips.

Psychic Chasms, su álbum debut, apareció en 2009 y fue compuesto, grabado y lanzado desde su habitación adolescente. La clave de su música se basa en sampleos de canciones de los ‘70, acompañados de sintetizadores y sonidos alocados, desde videojuegos de antaño hasta gritos desfigurados y explosiones. El género es bien difícil de encasillar y aunque muchos se refieren a él como chillwave –un género que en verdad lo antecedió como tendencia y que estaba marcado por la sobrecarga instrumental–, la mejor definición es la de bedroom pop, música relajada y pegadiza, hecha desde la intimidad de un dormitorio. El año pasado lanzó Era extraña, su segundo disco, que fue concebido en un departamento de Finlandia que alquiló para alejarse de todo. El resultado es una obra experimental y bailable que hace un uso constante de ruidos saturados y la lejana voz de Palomo sonando como un eco fantasmal. La diferencia con su debut fue que, en esta ocasión, el álbum entró a un estudio para ser mezclado por el genial Dave Fridmann (que trabajó con MGMT y Weezer, entre tantos otros). El resto fue igual: un pibe en su pieza con nada más que su computadora, los instrumentos, la cama y algunas ideas para grabar canciones.

La actitud de artista ermitaño de Neon Indian no es un caso alejado. Existen otros músicos de su generación y género que están sacando discos estrictamente gestados desde sus dormitorios y la respuesta del público los está colocando en una posición notable. Hace tres años caminaban por las calles de sus ciudades y volvían a casa para jugar un rato con el sintetizador; hoy se la pasan girando por el mundo y lanzando discos que, respetando el patrón de la grabación casera, son bien recibidos por prensa y oyentes. Toro y Moi, Washed Out, Sunglitters, MillionYoung y Blackbird Blackbird son algunos nombres de relevancia en este movimiento que comenzó en 2009 y, en tan sólo tres años, logró darles voz, música y ruido a muchos artistas alrededor del mundo. La pose rocker, los estresantes días de encierro en el estudio y la histeria de los diferentes procesos de grabación pueden con esta tendencia ir quedando atrás. Ahora lo único que importa es tener la heladera llena y la PC a mano, para arrancar a tocar.

SOBRENADAR

La sirenita

  

La historia de la chica del interior que termina el secundario y se muda a la Capital para estudiar puede sonar un tanto cliché. Pero en el caso de Paula García, ese cambio de hábitat desembocó en un proyecto tan peculiar como interesante: Sobrenadar, su banda (unipersonal) de dream pop. En 2006, cambió Resistencia, Chaco, por Palermo, Buenos Aires, y se instaló en un modesto departamento que le quedaba cerca de la facultad donde iba a estudiar producción musical. “Conocí a un compañero que me instaló un par de programas para grabar. Fue un viaje de ida: me quedé días encerrada con mi música”, narra Paula, capaz de manipular sintetizadores, guitarra acústica y voz. “Le puse Sobrenadar porque me gusta todo lo relacionado a los peces, el agua y el océano. Me pareció que cerraba bien”, explica.

Su carrera universitaria concluyó y, con ella, su estadía en Buenos Aires. Pero de regreso al Chaco, ya sabía cómo superponer instrumentos, grabarlos, distorsionarlos, filtrarlos y darle forma a una canción. Así se gestó su disco debut, hace 3 años. “Lo grabé en mi habitación chaqueña. Soy muy tímida, no podría hacerlo en un estudio porque sentiría que está todo el mundo mirando lo que hago. En casa soy yo sola, me sale mejor.” La música que lanzó fue excusa suficiente para un par de presentaciones en vivo en Chaco y, ante la buena recepción, decidió volver a Buenos Aires, donde quiere desarrollar su carrera: “Quiero seguir tocando y grabando acá, desde mi departamento. Es lejos y diferente, pero es lo que me gusta”.

El factor común de sus canciones es un sonido mojado o subacuático que se mezcla con las reflexiones surrealistas de una chica que tiene interés por los extraterrestres y las partes inexploradas del océano. Una fantasía pop que en cada melodía desconcierta por lo cálido e inusual. “La idea es que cada persona que me escuche interprete diferente. Cuando me preguntan qué digo en cada canción, respondo: cualquier cosa que ellos quieran.”

LOS ANIMALES SUPERFORROS

Macetero mata galán

En la escena emergente local existen pocos grupos dispuestos a jugar con sonidos propios del folklore argentino. Los Animales Superforros, además, agregan un factor psicodélico, partícula clave para lograr su pop casero del Altiplano. “Evitamos imitar a bandas norteamericanas o europeas: ellos harán folk inglés, pero nosotros hacemos música cordilleresca”, dice Juan Tortarolo, y luego explica que las ciudades de los músicos del cuarteto (él es porteño; Ezequiel Silvapobas y Franco Peralta, de Comodoro Rivadavia; y Jorge Jaramillo, de Medellín, Colombia) tienen cierta relación con la mezcla de géneros de su música. Con la excusa de jugar, van rotando los instrumentos: bombo legüero, guitarra acústica, samplers, sintetizadores, bandoneón y teclados. “Tomó un tiempo que cada uno definiera qué le gusta tocar, pero ya todos tenemos nuestro quiosquito y eso hace que las zapadas sean una composición en tiempo real de hasta 5 horas”, indica Jaramillo.

Coplas, primer disco de Los Animales Superforros, apareció el año pasado y se gestó puertas adentro de sus casas, lejos de un estudio convencional. “Empezamos a grabar en la sala donde ensayábamos y el resto lo hicimos en mi living o en la pieza de Ezequiel. Podíamos estar 12 horas haciéndolo, pero no fue un proceso limante. Venían amigos a visitarnos, relajábamos y seguíamos tocando”, recuerda Tortarolo. Meses más tarde apareció Monona en la calesita, un álbum inspirado en el cuento infantil de Ana Raicovsky, para el que produjeron el contenido en la sala y terminaron grabando allí.

El mes próximo comenzarán a darle forma a su nuevo material, que no será precisamente un disco sino varias canciones sueltas. En esta ocasión, el factor casero seguirá siendo clave: “Para la preproducción queremos encerrarnos en una quinta. Para grabar, probablemente también. Me gustaría hacerlo en un estudio, pero no es prioridad”, asegura Tortarolo desde su sillón, cerca de su viola, su sampler, la cocina, el balcón y sus macetas.

LOS JARDINES DE BRUSELAS

Intimo e interactivo

”Encerrarse en la habitación para componer es algo propio de la historia de la música. Lo diferente es seguir en esa intimidad durante el proceso de grabación”, explica Ezequiel de la Parra acerca de Los Jardines de Bruselas, el proyecto de pop espacial que, entre emociones humanas y animales imaginarios, describe un mundo loco y feliz que se le presenta en sueños. Este veintañero porteño tenía mucha música en su cabeza y nadie con quien expresarla, hasta que un verano que quedó solo en casa decidió darles forma a esas canciones, grabando él mismo guitarra, batería, bajo, sintetizadores y voces. Su habitación se transformó en un estudio y la computadora, en su consola de sonido. La obsesión de estar 6 horas armando solo el fragmento de un tema (o 25 días sin salir a la calle) resultó en su propia carrera musical, que ahora comparte con el resto del mundo.

“No lo busqué, no quise encarar un proyecto, pero de alguna manera apareció”, responde sobre Floating in Dreams, su disco debut, lanzado a comienzos de 2011 y reeditado por Mamushka Dogs Records hace un mes (disponible para su descarga gratuita legal). “No sabía nada de grabación. Ahí te das cuenta de que Internet es clave: entrás a YouTube y tenés a 40 tipos solidarios que se filman explicando todo lo que necesitás saber.” Esa facilidad le permitió salir a dar a conocer su trabajo, utilizando medios como Last.fm, la plataforma que permite promover música y recibir respuesta de los oyentes: “Me escucha gente de Bulgaria o Japón que comparte mis gustos, como Animal Collective o The Drums. Eso me encanta”.

El presente lo tiene en una etapa de transformación, trabajando en un segundo disco y armando una banda a la que bautizó Los Amigos del Espacio, que lo ayudarán con sus presentaciones en vivo y a la vez tendrán voz en las nuevas canciones. “En este nuevo álbum quiero salir del hermetismo que significó el primero, pero mantener la intimidad y comodidad de grabar en mi habitación. No me serviría entrar a un estudio convencional, perdería identidad”, asegura. “La idea central del proyecto es hacer música de hoy, que vaya de la mano con el momento que vivimos. Si escucho a alguien de mi generación que intenta sonar como Los Beatles, no lo entiendo, por más que me encanten. La gracia de hacer música es buscar cosas nuevas y yo me animo a sostener que nada de lo que hago suena de antaño.”

Las Peores Noticias de 2011 Las Peores Noticias de 2011 Las Peores Noticias de 2011 Las Peores Noticias de 2011

Publicado originalmente el 30 de diciembre de 2011 en Rocktails.

No todo son buenas noticias. Este año también nos forzó a publicar cosas tristes, indignantes o irreversibles. A veces hay regresos que mejor sería evitar o separaciones indeseadas y lo más frustrante pueden ser las visitas internacionales que se cancelan (tras haber sido anunciadas). Lo inevitable y más triste, sin dudas, fue informar acerca de la muerte de jóvenes talentos que aún tenían mucho para dar. En un ranking de 10 noticias y sin ánimos de hacerlos bajar, esto fue lo peor que sucedió en 2011.

 

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10. En este estado, no se te ocurra volver

Un parate de 3 años e incertidumbre envolvía el presente de The Kooks, hasta que hace 4 meses apareció Junk of the Heart, uno de los más esperados (y posteriormente detestados) discos del año. Canciones obvias y ninguna novedad musical resultaron en un verdadero embole musical. Así, no.

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9. Kele sin Bloc Party

Los integrantes de Bloc Party decidieron dar por finalizado el ciclo de Kele Okereke como cantante de la banda. Primero grabaron sin él y después empezaron a hacer audiciones para que alguien ocupe su lugar. Al parecer el proyecto solista del inglés no les cayó bien a sus (¿ex?) amigos.

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8. Adiós R.E.M

El trío liderado por el pelado Michael Stipe anunció que, tras 31 años de carrera, no seguirán adelante juntos. La mala noticia surgió a mediados de septiembre y fue seguida por un compilado de grandes éxitos.

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7. La ceniza que te parió

A mediados de año, New Young Pony Club tenía todo listo para presentarse en el ciclo Embassy. Y cuando se disponían a cruzar la cordillera desde Chile, su vuelo se canceló debido a la intensa nube de cenizas volcánicas. Otra vez será.

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6. No más White Stripes

Era sabido, pero faltaba confirmarlo. Los White Stripes, mediante una carta, anunciaron oficialmente su separación en febrero: “El principal motivo tiene que ver con preservar lo lindo y especial de la banda”.Posteriormente, Jack White fue noticia por sus múltiples colaboraciones y proyectos; de Meg se supo poco y nada.

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5. Una cita con nadie

Yeah Yeah Yeah’s había anunciando su regreso a Buenos Aires y tenía previsto presentarse en el Luna Park el 31 de marzo. No obstante, a 14 días del show debieron bajarse ¿El motivo? Karen O se estaba por someter a una cirugía que la forzaba a realizar reposo absoluto.

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4. Quédense juntos por los pibes

Thurstoon Moore y Kim Gordon (papá y mamá Sonic Youth) decidieron ponerle punto final a un matrimonio de 27 años. El comunicado oficial, surgido 20 días antes de su presentación en Buenos Aires, significó el fin de la era noise rock que la banda supo inventar. Tras terminar con los shows que tenían pactados en vivo, cada uno siguió su camino.

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3. La gran estafa del rock

Los precios y grillas del Quilmes Rock 2012 y el Lollapalooza chileno se anunciaron el mismo fin de semana. El ejercicio obligatorio de comparar nos tiró el dato que cruzando la Cordillera podemos ver el triple de bandas por casi la misma plata. El inentendible service charge y los line ups que no cierran nos dieron a entender que dejamos de ser el público perfecto para transformarnos en los consumidores perfectos.

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2. Chau Gordo, te queremos

“Matar al monstruo antes de que muera por sí solo”. Esta debe haber sido la premisa que apareció en la cabeza deJames Murphy cuando decidió ponerle disolver a LCD Soundsystem. A principios de 2011 se anunció formalmente que la banda de Nueva York, que supo ser una de las más interesantes de los últimos tiempos, se retiraba de los escenarios. Un emotivo show final en el Madison Square Garden (con previo paso por Buenos Aires) y hasta siempre.

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1. Muertes para lamentar

Es triste cuando un artista consagrado muere, pero más triste aún es cuando le toca a uno joven (y con futuro prometedor). En julio se fue Amy Winehouse, la voz femenina de la última década; y dos meses más tarde fallecióDj Mehdi, uno de los goleadores del sello electrónico Ed Banger. Dos pérdidas para lamentar, dos carreras para repasar.

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Ilustración: Iara Kremer

Txt: Facundo Enrique Soler

Las Mejores Noticias de 2011 Las Mejores Noticias de 2011 

Publicado originalmente el 15 de diciembre de 2011 en Rocktails.

Este año fue curioso. Pudimos encontrar música adentro de vaginas comestibles y hasta en bandas que pensábamos que no existían más. Nos fascinamos con pibes que desde sus habitaciones en cualquier parte del mundo sacaron discos increíbles y nos pusimos en contacto con proyectos que creíamos imposibles. Las visitas esperadas, los lanzamientos aclamados y las promesas de nuevos trabajos completaron el paquete. Fue difícil pero seleccionamos las 20 noticias que más nos llamaron la atención, nos alegraron y verdaderamente disfrutamos redactar, publicar y compartir.

 
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20 – Los Ellos, homenaje a El Eternauta

El sello platense Concepto Cero se dedicó a realizar un homenaje audiovisual a El Eternauta, la obra maestra deHéctor Oesterheld ¿El resultado? Dieciocho canciones de distintas bandas emergentes que reviven la gran historia de ciencia ficción argentina.

19 – Tres para triunfar

Felix Martin (Hot Chip) y Al Doyle (Hot Chip y LCD Soundsystemdecidieron juntarse con el ingeniero de sonidoTom Hopkins para armar un supergrupo llamado New Build. Mientras preparan su debut discográfico, hace unas semanas lanzaron Misery Loves Company, que incluye 3 canciones y colaboraciones de Pat Mahoney (ex batero de LCD) y Janine Rostron.

18 – Los nuevos proyectos de Damon Albarn

Definitivamente, el líder de Blur es uno de los artistas más inquietos y curiosos de los últimos años. Los que pensaron que no podía salir con alguna nueva movida “rara” (por llamarlo de alguna forma), se equivocaron ¿Por qué? Porque Albarn se instaló varias semanas en el Congo (si, pleno corazón de África), juntó un par de colaboradores, armó una especie de banda que denominó DRC Music y lanzó un nuevo disco titulado Kinshasa One Two. Ah, también tuvo tiempo para participar de una obra de teatroproducir el nuevo disco Bobby Womack y formar una nueva banda con Flea Tony Allen.

17 – Mike Patton, multifacético

Probablemente es uno de los frontmans más interesantes para ver en vivo hoy en día. Este loco (no hay otra forma de definirlo) se presentó en Buenos Aires con dos shows bien distintos en tan sólo un mes. Primero con Mondo Cane, la orquesta que rinde tributo a viejas canciones pop italianas y luego con Faith No More, su histórica formación de hard rock. Shows para atesorar.

16 – Un buen año para Zola Jesus

Zola Jesus tiene apenas 22 primaveras y 3 discos lanzados de manera consecutiva. Conatus (que en latin significa “esfuerzo por mantener la existencia, perseverar”) fue editado este año y marcó un crecimiento en la carrera de esta artista ruso-americana que también se dio el lujo de colaborar con M83 en una de las mejores producciones del año.

15 – 10 años de Bicicletas

Abrir un show de Roger Waters, recorrer el continente, hacer covers desopilantes. Bicicletas se dio gustos memorables en los últimos años que le sirvieron como excusa perfecta para celebrar, a puro rock psicodélico, su década de vida. Pero los muchachos lejos están de estancarse; ya anunciaron que el año que viene lanzarán un nuevo disco.

14 – Yeasayer anunció nuevo disco

En 2010 nos dieron el álbum del año y nos visitaron en el marco del Hot Fest. Gran parte de 2011 no supimos nada de ellos, hasta que un buen día la linda noticia llegó: Yeasayer está preparando su tercer disco de estudio, que será lanzado en marzo del año que viene. Lo esperamos ansiosos.

13 – El crecimiento de Alex Turner

El frontman de Arctic Monkeys siempre fue un compositor talentoso, de eso no hay dudas. Este año nos dimos cuenta que ya no es más aquel chico de 18 años que escribe canciones adolescentes y las sube al MySpace; claro, los años pasan para todos. Suck it and See y el soundtrack de Submarine muestran una maduración en el oriundo de Sheffield y confirman que es uno de los cantantes más notables de nuestros tiempos.

12 – El inoxidable Brian Eno

Los que hacemos Rocktails pertenecemos a una generación bastante nueva. Nunca festejamos un campeonato del mundo de la Selección argentina, vimos el traspaso de cassette a CD, como el iPod se comió se comió los discos y siempre tuvimos presente que Brian Eno es un genio musical atemporal. El pelado tuvo un año movido: lanzó un disco nuevo (Drums Between the Bells), hizo lo imposible para sacarle un buen sonido al fallido Mylo Xyloto (Coldplay) y realizó un proyecto audiovisual para el Moogfest. Además, fue nuestro Artista del Mes en septiembre“We’re always one step behind him”, dirían los chicos de MGMT.

11 – Bon Iver y James Blake, juntos

El artista con look de leñador y el talentoso músico-productor electrónico unieron fuerzas para darle vida a Fall Creek Boys Choir, un tema que forma parte de Enough Thunder, uno de los EPs que el joven inglés lanzó este año junto con Love What Happened Here. Por su parte, Justin Vernon editó un disco homónimo con su banda y posteriormente una versión deluxe que incluye videos de cada una de las canciones.

10 – of Montreal lanzará un nuevo álbum

Cuando pensábamos que con el EP thecontrollesphere la banda de Kevin Barnes había cumplido por este año, nos llegó la gran noticia de que el próximo el 2012 los verá con un nuevo disco titulado Paralytic Stalks. Al parecer, el sucesor de False Priest tendrá un sonido neo-prog y pseudo-country.

9 – The xx retornó a los estudios

Tras dos años de inactividad discográfica, los ingleses comenzaron con las grabaciones de su segundo disco. Además, lanzaron un blog personal donde publican sus inspiraciones, imágenes y canciones favoritas.

8 – Dirty Projectors también prepara nuevo disco

Este año los neoyorkinos estuvieron bastante tranquilos, o eso era lo que querían hacernos creer. Es que hace poco menos de dos meses anunciaron que en marzo del año que viene lanzarán un nuevo material y hasta dieron a conocer 3 títulos de canciones: About to DieTerror Vast y Swing Low Magellan. Además, Deradoorian, una de las partes femeninas del grupo, se dio el gusto de co-producir un tema –titulado Marichka- junto a Avey Tare, deAnimal Collective.


7 – Vuelve Stone Roses

Sí, una de las bandas emblema del movimiento Madchester vuelve al ruedo a mediados del año que viene y es una gran noticia. Ian Brown y compañía lo anunciaron en una conferencia de prensa en Londres, en la que además deslizaron que presentarán nuevos temas y harán una gira mundial ¿Bajan a Buenos Aires?

6 – El regreso Illya Kuryaky & The Valderramas

“The funk is back motherfucker”, grita una voz en el medio de un spot publicitario que mezcla cine clase B con físico culturistas femeninas portando armas. Los protagonistas de la historia son Emmanuel Horvilleur y Dante Spinetta, probablemente el dúo más importante del rock nacional en los ‘90, ese que se dividió durante toda la última década. Los IKV se volvieron a juntar este año, tocaron y prometieron gira y disco nuevo para 2012. Chicos, el funk está de vuelta.

5 – The Weeknd: el futuro está con nosotros

El 26 de febrero de 2012 Abel Tesfaye (alias The Weeknd) va a cumplir 22 años. En poco más de dos décadas este niño prodigio de la música logró lanzar uno de los discos más innovadores en lo que va del año (House of Balloons), realizó remixes claves para las pistas de baile mundial y prometió música nueva para los próximos meses. Un juvenil en el que hay que apostar.

4 – El regreso de The Strokes

En algún momento de este año, Julian Casablancas y compañía dejaron de hacerse las vedettes por un rato y se volvieron a juntar. Armaron un disco nuevo, festejaron los 10 años de Is This Itsalieron de gira y hasta insinuaron la posibilidad de volver a grabar el año que viene. Bien por ellos.

3 – Animal Collective vuelve al estudio

Antes de anunciar que se viene el sucesor de Merriweather Post Pavilion (2009), la banda lanzó un cortometraje muy flashero de 6 minutos, dirigido por Bobby Boothe, en el que aparecen imágenes inéditas de una intervención que hicieron en un museo de Nueva York. Panda Bear, por su parte, editó Tomboy (uno de los recomendados del año) y 3 meses más tarde lanzó un box set de dicha producción.

2 – El incansable Thom Yorke

Sin previo aviso, la banda que más dio para hablar durante los últimos tiempos lanzó un nuevo disco tras 4 años de inactividad en los estudios de grabación. The King Of Limbs salió de la nada a principios de 2011; meses más tarde fue reversionado por varios artistas y todas las mezclas fueron a parar a TKOL 1234567, un disco de remixes. También se presentaron en From The Basement, hicieron colaboraciones de todos los colores y hastalanzaron dos temas inéditosThom Yorke, por su parte, jugó a ser DJ, se indignó con los indignados, continuó conAtoms For Peace (proyecto que comparte con Flea) y anunció que está trabajando en nuevo material con su banda de siempre.

1 – Las locuras de los Flaming Lips

Récord de noticias y  uno de los mejores shows del año en Argentina. Los liderados por Wayne Coyne revalidaron su título de banda más innovadora de todas ¿Cómo lo lograron? Lanzando nueva música en calaverasvaginas o fetos a base de goma masticable, colaborando con artistas que van desde Yoko Ono hasta Neon Indian y realizando canciones de 6 o 24 horas de duración. El componente psicodélico que mueve el motor de los Flaming Lips no parece agotarse. Su nuevo material musical no es de lo mejorcito de su carrera pero sus maneras de entretener al público y la llegada desde lo inusual con la que impactan a la industria hizo que nos llenemos la boca hablando de sus andanzas. Y nos preguntamos… ¿con qué nos sorprenderán mañana?

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Txt: Facundo Enrique Soler y Mauricio Waddle

Dale play

Publicado originalmente el 29 de diciembre de 2011 en el Suplemento NO de Página/12.

“Este tema está dedicado al creador del Pro Evolution Soccer”, dijo Santiago Barrionuevo, cantante de El Mató a un Policía Motorizado, en el medio de un recital que dieron en marzo de este año, el mismo día que las devastadoras imágenes del tsunami que azotó a Japón llegaban por televisión. La dedicatoria tenía sentido: en ese entonces, por medio de redes sociales, se anunciaba la muerte del japonés responsable de crear uno de los videojuegos de fútbol más importantes de la historia (hecho que fue desmentido unos días después). Barrionuevo, futbolero de raíz, es un integrante más del culto que mezcla deportes y videojuegos, un área alejada de los adictos gamers que se posiciona cerca de la competencia entre amigos, repleta de códigos y símbolos que hay que respetar con honor.

El notable avance tecnológico en el campo de videojuegos, que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo pasado y se aceleró bruscamente durante la última década, dio como resultante la posibilidad de que se libren torneos de fútbol, tenis y básquet desde un living rodeado de gente o en la absoluta soledad de una habitación. Compitiendo entre amigos, contra la inteligencia de la consola o (gracias a Internet) desafiando rivales de cualquier parte del mundo. La práctica no sólo se centra en los deportes convencionales sino que también explora algunos que de otra manera el público masivo jamás llegaría, como el golf, el snowboard y hasta la pesca.

El fútbol, en este ámbito, representa el grueso de interés por los que pasan horas delante de la pantalla. La clave para entender la importancia que tiene enfrentar a 22 jugadores virtuales reside en que los videojuegos futboleros, al mejor estilo Pro Evolution Soccer o el FIFA, se impregnaron dentro de la cultura del grupo de amigos, junto con otros valores establecidos hace rato como la previa al boliche o el picadito semanal. Año a año estos juegos tienen nuevas entregas, con todas las ligas del mundo actualizadas, las camisetas titulares y suplentes que incluyen hasta los detalles de las publicidades y tribunas que vienen con hinchas virtuales con sus respectivos cánticos y banderas. Lo único que queda es armar el planteo (menottista o bilardista), elegir los jugadores que estén en mejor estado y apretar play para salir a la cancha. No vale elegir a Messi.

La libertad urbana

Publicado originalmente el 29 de diciembre de 2011 en el Suplemento NO de Página/12.


Las urbes reprimen la libertad de locomoción de sus habitantes. La vereda marca un camino, la calle se cruza en determinado lugar y casi todos los movimientos están trazados por simétricas medidas aportadas por los carteles, las luces y el gris. “La ciudad está construida para que un burro ciego camine por ella”, decía el filósofo Enrique Symns acerca de este molde social que hace que todos se muevan en las mismas direcciones y horarios. Pero existe una variante que busca corromper a las edificaciones que impone la metrópolis. Ese alivio es el skateboarding, el hobby que se transformó en deporte para terminar siendo un estilo de vida de la juventud mundial.

Lejos del rótulo de “extremo”, la verdadera finalidad de subirse a la tabla es intentar emular la sensación de surfear olas de cemento, de esa forma se gestó este fenómeno. Los surfers de California (vaya urbe si la hay) de hace 6 décadas atrás se aburrían en el regreso de la playa a sus casas, y en una de esas vueltas decidieron ponerle ruedas de patines a una de sus tablas. De esa forma hacían equilibrio sobre los océanos de agua y de concreto.

De un inocente juego de niños nació el skateboarding, que más tarde logró poner a una horda de adolescentes (el 84 por ciento de los 40 millones de skaters que hay en el mundo son menores de edad) a desafiar leyes tales como la gravedad, el tránsito y la propiedad privada. Pero las características de esta cultura no sólo se quedaron en lo deportivo sino que también influyeron en sectores artísticos para lograr películas como Kids de Larry Clark, bandas hardcore como Dead Kennedys y muestras de pintura y fotografía de parte de Ed Templeton.

A Buenos Aires el fenómeno llegó en los ‘80 con Walas de Massacre coronándose campeón argentino de skateboarding. Siguió más tarde cuando Nekro de Fun People invitaba a “hacerle un ollie al odio” a su público para luego entonar Skateboard from Hell. Este año se inauguraron skateparks en Mataderos y Belgrano, y por primera vez hubo mimos políticos hacia la cultura que comenzó siendo una cosa de punks marginales y hoy es un lugar común adolescente.

Aquel gordo romántico

Publicado originalmente el 1 de diciembre de 2011 en el Suplemento NO de Página/12.

”Bajá del escenario gordo romántico”, le gritaban hace cinco años los fanáticos de 2 Minutos a Joel Fiorire, cantante y bajista de Ragazzas. En ese entonces él y su banda se animaban a abrir un show en Adrogué para la banda de Mosca y hacían lo que podían para esquivar los escupitajos y soportar los insultos de parte del impaciente público punk. “A pesar de todo, esas fechas eran las mejores”, recuerda hoy Joel con una sonrisa en la cara y aires de orgullo en base al curriculum que a lo largo de los años Ragazzas supo llenar. Esas experiencias de carretera en el conurbano bonaerense y las incontables horas en la sala de ensayo resultaron en Detrás de La Rompiente, el disco debut, lanzado a principios de este mes. En esta producción se pueden encontrar melodías urgentes que sellan odas a Lou Reed, un homenaje a la película e historias de vida sobre la soledad, la falta de seres queridos y la alegría. Todo se mezcla con punk rock y condimentos tan finos (y variados) como violines, sintetizadores, sampleos y charangos.

El formato físico del álbum se entrega en una caja símil a un paquete de fósforos que recuerda a la añeja marca nacional Fragata e incluye 9 canciones fáciles de tararear gracias los riffs voladores que Franco Garbarini aporta desde su guitarra. “Logramos hacer letras frescas y simples que expresan las cosas que nos pasan sin padecer el síndrome Luis Almirante Brown (el poeta que interpreta Diego Capusotto) y terminar haciendo todo rebuscado”, explica Andrés Czumadewski, el encargado de la banda en alternar entre guitarra y sintetizador.

Ese encuentro entre las melodías punk y los sonidos electrónicos se evidencia claramente en canciones como Inmensidad, 2020 y Luna Llena, que incluye un particular sampleo de fondo del tema , el hit melancólico que la cantante pop escocesa Annie Lennox repetía hasta el hartazgo hace 15 años. De esa forma el combo de Ragazzas incluye humor absurdo y melancolía limitada con sonidos que recuerdan al Massacre de fines de la década del ‘90 o al Fun People más tirado al rock alternativo que al hardcore cuando seducían al público con el disco Kum Kum. El cuarteto tiene un par de fechas en el gran Buenos Aires, un territorio que conoce bastante bien de las épocas de recorrer el largo circuito emergente. Los destinos que aparecen a la vista son San Isidro, Ramos Mejía y casi todo Zona Sur (su tierra natal). “El plan ahora es aprovechar la buena recepción que tiene el disco y presentarlo en vivo lo más posible”, dice Martín Rulli, el baterista. “El 3 de diciembre se nos dio la chance de abrir el recital de Los Pericos en GEBA a beneficio del Hospital Garrahan. La entrada era 50 tapitas.” El alivio de Martín fue más allá. En esta ocasión, después de tocar, no tuvo que limpiar escupitajos de su batería.

Pagamos más por menos

Publicado originalmente el 24 de noviembre de 2011 en Rocktails.

El sábado pasado se anunciaron las fechas para uno de los tres festivales musicales más importantes que se celebran en nuestro país y finalmente el Quilmes Rock 2012 tomará lugar en el estadio de River Plate los días 3 y 4 de abril. Para sorpresa de los espectadores, la organización del festival no incluyó el menospreciado sector VIP, pero de todas maneras puso a la venta entradas a un valor irrisorio. De esta forma, los que quieran ”disfrutar” aFoo Fighters, MGMT, Arctic Monkeys, TV On The Radio, Crosses y Band Of Horses, entre otros, deberán abonar un mínimo de 410 pesos y ver el show desde muy lejos ¿Prefieren ir al campo? Bueno, entonces tendrán que pagar más de mil pesos. El inexplicable cobro por service charge, los line-ups sin sentido y el constante toqueteo al bolsillo del consumidor se sigue repitiendo en Argentina, mientras que en los países vecinos les dan el cuádruple de espectáculos por el mismo precio ¿Hasta cuándo las grandes empresas van a continuar aprovechándose de nuestro fanatismo?

 

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Los ejemplos están todavía tibios. El Personal Fest y el mega recital de Pearl Jam sucedieron hace sólo unas semanas y, más allá de ser noticia por el poderío musical de las bandas, el comentario común entre los concurrentes fue para la pésima organización de los eventos. El odiado sector VIP fue la chispa que encendió la llamarada de furia. Es que pagando el doble de lo que cuesta la entrada más barata se obtiene el acceso a un sector preferencial que divide el campo popular en dos. De esta forma se vuelve a la simple regla, los que tienen mucho la pasan bien y los que tienen poco (o no tienen ganas de gastar tanto) ven el show desde lejos… como pueden.

El Quilmes Rock 2012 sorprendió al anunciar la inexistencia del campo VIP pero al poco tiempo de entender el sistema de entradas al evento es fácil percibir que todo es un gran campo VIP. La entrada al campo general sale 510 pesos para cada fecha, así que los que quieran ver a sus ídolos de cerca en ambas ocasiones deberán abonar más de mil pesos en entradas. La entrada más económica cuesta unos 205 pesos por día y da acceso a la popular del fondo del estadio, donde el show se ve de muy lejos y se escucha aún peor.

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¿Los precios son el único problema? No. La grilla de bandas también es otro ejemplo de cómo las empresas lucran con el fanatismo. El 3 de abril arranca el festival y las presentaciones principales son Foo Fighters, MGMT, Crosses y Band Of Horses. Al otro día la cosa sigue y se repite el show de la banda de Dave Grohl sumado aArctic Monkeys y TV On The Radio.

Entendemos que hoy en día Foo Fighters es una de las bandas de rock más importante del mundo. No llama la atención que sea el plato principal de cualquier festival pero, ¿por qué encabeza los dos días? Teniendo en cuenta que MGMT y Arctic Monkeys comparten público, ¿no sería lógico que también compartan fecha? La única triste respuesta que se le ocurre a este redactor es que los organizadores se abusan porque saben que con tal de ver a las dos bandas, el público pagará por ir a ambas fechas.

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La cultura nacional de mirar al resto del mundo para comparar lo que nos sobra y nos falta es una falencia muy grande que tenemos. “En Suiza te multan por tirar basura en la calle”“en Estados Unidos a los chorros los matan”,“en Japón si cortás una calle te cortan las piernas”, son muletillas fáciles de escuchar en boca de cualquier héroe de la clase media. Por un momento, les propongo que me lean y noten como me contradigo. Ahora sí, miremos para afuera. En el mismo fin de semana que se anunció el line-up del Quilmes Rock 2012 sucedió lo mismo con el Lollapalooza chileno, probablemente el festival de música más grande de Latinoamérica que tiene lugar en el Parque O’Higgins (Santiago de Chile).

Todas las bandas que se presentarán en el festival argentino también lo harán en el chileno, salvo que este también incluye, como mímino, 25 propuestas más en las que se destaca Björk, Thievery Corporation, Friendly Fires, Foster The People, Peaches, Calvin Harris, Tinie Tempah, Illya Kuryaki and the Valderramas y Cage The Elephant.

El precio por asistir el 31 de marzo y el 1 de abril a ver esta enorme cantidad de bandas es de 60 mil pesos chilenos, que en moneda argentina serían unos 480 pesos. Así es, lo que cuesta la entrada al campo general de un día al Quilmes Rock es más caro que la entrada general a las dos fechas del Lollapalooza del país vecino. De esa forma es más barato tener más espectáculo a tan sólo menos de 1500 kilómetros de Buenos Aires y con tan sólo dos días de diferencia.

Los que quieran cruzar La Cordillera para vivir el triple de bandas por la mitad del precio tienen que calcular unos 199 dólares en viaje ida y vuelta en avión y estadía en hostel a partir de los 70 pesos ambas noches.

El paquete en total promete viaje, entradas y estadía por aproximadamente 1500 pesos. ¿Qué espera del otro lado? Un festival organizado en serio, con una grilla decente y un sector vip que no entorpece la experiencia del campo general. Los que pueden hacerlo, deberían considerarlo, la diferencia económica es poca.

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“El público argentino es el mejor del mundo” es una frase que se le escuchó decir a más de un músico internacional de renombre. El fanatismo que tenemos nos jugó en contra. Más allá de ser queridos por las grandes bandas del mundo, les dimos de entender a un grupo de empresarios que vamos a pagar lo que sea por ir a un recital. No importa el campo VIP, el empleado de seguridad que te roba el encendedor para después venderte fósforos, pagar varias veces para ver lo mismo, los precios desorbitados, los estacionamientos caros, la comida mala, las escasez de agua potable, el pésimo sonido y el menosprecio a las bandas locales emergentes. Vamos a seguir yendo a esos tres festivales organizados por esas tres empresas. Vamos a seguir cantando canciones de cancha agitando nuestras remeras y, como siempre, en el backstage los señores de las productoras Fenix Entertainment Group, Time 4 Fun y Popart van a estar contando varios billetes. Ojalá algún día les empiecen a faltar los de todos esos que terminan decidiendo no regalarles más dinero y, con mucha bronca acumulada, dejan de ir a sus “recitales”.

La francesita

Publicado originalmente el 24 de noviembre de 2011 en el Suplemento NO de Página/12.

Las barreras del idioma se pueden esquivar cuando se utiliza como lenguaje principal un recurso tan simbólico como el baile. El ejemplo de la francesa Yelle es más que determinante en esta cuestión, ya que desde que lanzó Pop Up, su disco debut, logró sonar en los boliches de todo el mundo sin tener una sola canción que no hable en su lengua natal. Este año Julie Goudet (así se llama realmente) volvió al estudio acompañada de los productores compatriotas GrandMarnier y Tepr para realizar Safari Disco Club, otro álbum que se recuesta en el electro pop pegadizo pero, a diferencia de su antecesor, cuenta con un sonido más elaborado y letras un tanto más profundas.

Esta nueva producción fue la excusa perfecta para que Yelle vuelva a salir de gira y dicte cátedra dance en distintos escenarios del mundo. El itinerario incluyó festivales de la talla del Sonar Sound (España), Splendor In The Grass (Australia) y boliches a lo largo de todo Estados Unidos y Latinoamérica. Este domingo es el turno de que Buenos Aires viva la fiebre pop de habla estrictamente francesa, cuando la joven de 28 años salga al escenario de El Teatro de Colegiales y se reencuentre con su público argentino, ese que conquistó en 2008 cuando se presentó en la Fiesta Compass. “Espero que estén con energías, tenemos preparado un show movido”, advierte Goudet por teléfono al NO.

–A la mayoría de tus fans de habla hispana les resulta complicado entender tus letras. Si tendrías que explicarles de qué se habla en Safari Disco Club, ¿qué les dirías?

–Que sigo recurriendo a lo mismo de lo que hablaba en Pop Up pero con una madurez lógica, crecí mucho desde 2007 al día de hoy. El sexo, las relaciones humanas, el baile y el color siguen estando presentes pero de una manera más profunda y hasta en algunos casos, melancólica. La vibra positiva y la felicidad que me caracteriza, de todas maneras, siguen presentes.

–¿En vivo qué cambio?

–Los temas viejos siguen siendo parte del repertorio, pero crecí bastante musicalmente así que logré sacarles un sonido mejor. También hay más elaboración en cuanto al vestuario y otras cuestiones más actorales, ya no salgo a escena y salto como una loca. La energía que transmito en todos mis shows sigue igual.

–Te diste el gusto de acompañar a Katy Perry en parte de su gira europea. ¿Con qué otra banda o cantante te gustaría salir a la carretera?

–Aunque no tengan nada que ver con mi música, mi sueño es algún día compartir escenario con Depeche Mode. No tenemos mucho público en común pero ellos me inspiraron a que comience a cantar, siempre fui una gran fan de su obra.

–¿Y si tenés que elegir un artista francés?

–La verdad no se me ocurre ninguno. ¿Qué me sugerirías vos?

–Justice, Sebastian, Air, Daft Punk…

–¡Oh, sí!, Por supuesto que Daft Punk sería siempre la mejor propuesta. Ellos son el espíritu de la electrónica francesa y una especie de padrinos para mí. También soy fan de ellos.

–Es curioso porque tu música y presentaciones en vivo tienen mucho éxito en todo el mundo, pero en Francia el público no parece darte mucha importancia, ¿qué opinás de eso?

–Es algo que nunca pude explicar. La impresión que siempre me dio es que en Francia no soportan que un artista explore más de un género, ni el hecho de que yo pueda hacer colaboraciones con músicos comerciales co mo Total Bazooka (NdeR: personaje raper francés) o proyectos underground, como el EP que lancé con el sello Kitsuné el año pasado. No les gusta la diversidad. Deberían tener la mente más abierta, preocuparse en divertirse y disfrutar de la música, como hacen en Estados Unidos o Latinoamérica.

–Es fácil darse cuenta al verte que sos una fanática de la moda. En ese ámbito, ¿qué opinás de la escena francesa?

–Estamos en una etapa de transición. En todo el mundo encuentro diseñadores nuevos que prometen mucho, pero en Francia sólo veo las grandes empresas como Jean Paul Gaultier. Hace poco descubrí a una excelente diseñadora argentina que se hace llamar House Of Matching Colours, espero poder colaborar con ella algún día.

–¿Harías una publicidad para alguna marca como hicieron tus compatriotas de Air con la joyería Cartier?

–Filmé un par de publicidades y estoy abierta a volver a hacerlo, pero yo me fijaría más en la empresa que me contrata. Tengo una imagen y me gusta cuidarla, si vienen a proponerme ser la cara de una marca me fijaría bien qué producto estoy vendiendo, si vale la pena o no.

–También tuviste tu experiencia en la actuación en el corto La puta y el pollito, ¿planeás expandir tu veta actoral?

–Me encantó trabajar en ese corto y siempre que me ofrecen aparecer en frente de una cámara trato de hacerlo. En diciembre voy a grabar una pequeña aparición en un largometraje de Clément Michel, el mismo que dirigió La puta y el pollito.

–Hace 3 años te definiste como una feminista. En Argentina en estos días se está hablando de legalizar el aborto, algo que en tu país es legal hace rato. ¿Qué les dirías a los que sostienen que abortar es un crimen?

–No deberían escuchar a los religiosos ni a los cerrados de mente que dicen eso. Es importante que el gobierno le dé la chance de decidir a las mujeres. Tengo entendido que ustedes tienen una presidente mujer y que allá el casamiento gay es legal, cosa que en Francia no. Esas cosas no tienen ningún sentido, en algunas ejemplos somos de mente abierta y en otros no.

YELLE Y LOS WACHITURROS

Tirate un paso

El primer hit mundial de Yelle fue hace 4 años con el tema A Cause Des Garçons, donde se evidenciaba que el electro pop pegadizo de esta señorita era un recurso obligado para las pistas de baile. El video del tema mostraba a tres adolescentes que se agitaban ante la cámara tirando pasos con sus piernas y moviendo los brazos de forma circular. Vestían chupines, zapatillas grandotas y colores llamativos. Ese baile se llamaba tecktonik y por ese entonces era furor en las raves francesas que mezclaban techno y acid house. “Ahora ya no existe más pero en 2007 en las calles de Francia todos estaban haciéndolo y vistiendo de esa manera”, recuerda Yelle, que gracias al empuje mediático que le dio en ese entonces la bautizaron “La reina del tecktonik”, independientemente que su música no guardaba muchas similitudes con el movimiento.

Al año del boom francés en Argentina nacía una de las últimas expresiones adolescentes que más llamó la atención: los floggers. Ellos también vestían chupines, zapatillas grandotas y colores llamativos. Más allá de los parecidos estéticos también tenían un baile casi idéntico al tecktonik, que en este caso se llamaba “pasito electro”. Como todas las modas, con el tiempo pasó a ser parte del recuerdo, pero a lo largo de 2011 surgió otra expresión social que mezcla baile, adolescencia y tendencias marcadas: los Wachiturros. Con una identidad mucho más urbana y música que se expande a los sonidos latinos ellos repiten pasos, meneos, léxico juvenil y una línea a seguir en cuestiones de vestuario. ¿Qué hubiera sido de ellos si Yelle no hubiera hecho famoso el tecktonik?

Otra cita con la oscuridad

Publicado originalmente el 8 de noviembre de 2011 en Página 12.

El escenario que mejor les queda a los integrantes de Black Rebel Motorcycle Club es, por más obvio que suene, la carretera. Este trío, formado por Robert Levon Been en bajo y voz, Peter Hayes en guitarra y también voz y Leah Shapiro en batería, se siente cómodo cuando no está cómodo en ningún lugar y le urge la necesidad de peregrinar de una ciudad a la otra con la excusa de presentar su blues rockero y tóxico. Ese sonido crudo repleto de ideas rebeldes posicionó a la banda como un eterno anti hit capaz de irse dando un portazo de un sello multinacional (Virgin) y emprender su propio camino independiente y autogestionado. Los gastos de girar por el mundo y financiar sus lanzamientos los dejaron sumergidos en la bancarrota y sin lugar donde vivir. Tras superar esos dramas, el año pasado apareció Beat The Devil’s Tattoo, su más reciente álbum, otro paseo más por la oscuridad de los bares olvidados y las melodías difíciles de escuchar de fondo en un shopping o en alguna pista de baile.

“No soy rico, pero soy feliz. Esa es la clave. Por lo menos puedo salir de gira con mi banda, que es lo que más me gusta hacer”, dice Been a través del teléfono, con una voz pesada y pausada. El cantante y bajista de Black Rebel Motorcycle Club se entusiasma cuando se entera de que lo llaman de la Argentina. Y es lógico, si se tiene en cuenta que en 2008 su banda se presentó aquí en tres ocasiones distintas. “Es difícil volver porque nos queda muy lejos, pero lo prometimos y allá vamos. Los shows que dimos en Buenos Aires fueron de lo mejor, la gente del público estaba como loca”, recuerda. La nueva llegada del trío se concretará esta noche y mañana, a las 21, en Niceto Club (Niceto Vega 5510). En aquellas visitas el trío se presentó en tres locaciones bien distintas: un local cerrado, un estadio y un festival al aire libre. “En lo personal, siempre me gusta tocar en recintos íntimos. De esa forma podés verle el color de los ojos a las personas y conectar con ellas. Los recitales grandes también tienen lo suyo, se arma esa marea de gente que me encanta, pero para nuestro sonido siempre quedan mejor los lugares chicos.”

Además de pasar por aquí, BRMC también planea visitar México, Chile y Brasil, para luego emprender una nueva aventura: tocar por primera vez en Sudáfrica. “Nunca estuvimos ahí, así que es todo una sorpresa, no sé qué imaginarme”, dice Been acerca de este nuevo destino. “Cuando terminemos allá, volvemos para comenzar a trabajar en el nuevo disco, tenemos bastante material en la cabeza”, aclara antes de que le pregunten, y continúa: “No quiero dar demasiados detalles, pero va a ser algo diferente a lo que venimos haciendo. Por el momento todo será un secreto”. La única certeza de esta nueva producción es dónde será concebida: el sótano de Filadelfia donde grabaron su último disco (no por voluntad sino por falta de dinero para entrar en un estudio). “Es mejor grabar y ensayar en un lugar propio que andar alquilando y preocupándote por la plata o el tiempo. Además, para no-sotros ese sótano que nos prestaron tiene cierta magia.”

El año pasado, cuando Beat The Devil’s Tattoo llegó a las disquerías, los integrantes del trío estaban sumergidos en la bancarrota. No tener ningún contrato firmado, lanzar música nueva y salir de gira cuesta caro y el resultado fue que Been y Hayes no tuvieran ni dónde vivir. “Ya no somos más unos cirujas, pero tampoco nos sobra. Abstract Dragon, el sello que creamos, comenzó a dar sus frutos, y también hicimos algunas colaboraciones para poder bancar nuestros gastos”, explica el bajista acerca de su actual situación económica. Entre otras cosas, grabaron un cover de “Bad Things”, de la estrella country Jace Everett , el tema que abre True Blood, la serie furor en Estados Unidos que mezcla vampiros, sexo y drogas. La versión de BRMC fue incluida en el tercer volumen del compilado oficial del programa. “Fue divertido hacerlo. La original tiene unas letras excelentes, pero la música no pega mucho. Nosotros le dimos un giro distinto y quedó bastante bien.”

La rebeldía de Black Rebel Motorcycle Club se evidenció en su segundo disco, Take Them On, On Your Own, lanzado en 2003. En ese entonces, Estados Unidos era noticia por la invasión a Irak y las maniobras bélicas de parte de George W. Bush desconcertaban al resto del mundo. Las canciones “Generation” o “US Government” mostraban una apatía total, no sólo con la guerra, sino que también con el aparato político y la sociedad norteamericana, que había sido la cuna de la banda. “Parece que hoy en día la gente se está despertando y dándose cuenta de que este sistema es una mierda. La política de mi país fue siempre una maldita pesadilla”, dice Been acerca de los manifestantes que ocupan Wall Street en reclamo de trabajo y una distribución más equitativa de las ganancias. “Banco a los ocupantes. Me parece increíble lo que hacen y hasta ahora simplemente les agradezco las agallas que tuvieron. Es por eso que lo de ustedes me resulta increíble. Los países como la Argentina tienen pueblos con mucha voz y poder sobre sus gobiernos. Es bueno que se mantengan despiertos.”

La escasa adaptación a las normas fue una de las razones por las cuales Virgin, su sello por ese entonces, los sacara a las patadas de sus oficinas y dejara de representarlos. La banda pudo seguir pese a las dificultades que significa viajar por el mundo viviendo de la música. “Si nos volvieran a llamar de Virgin para ofrecernos un contrato, les diría que no. Cuando esas compañías se interesan en tu música es porque estás haciendo algo valioso, pero es mejor arriesgarte formando tu propia carrera con la posibilidad de que suceda cualquier cosa.”

Black Rebel Motorcycle Club surgió hace diez años, cuando la nostalgia retro generaba bandas que coqueteaban con el garage y el shoegaze. Lo curioso acerca del trío californiano –con influencias de Jesus & Mary Chain y My Bloody Valentine– era que no tenía ninguna canción pegadiza para facturar en las masas y tampoco se interesaba mucho en tenerla. El tema que más llamaba la atención en ese entonces era “Whatever Happened To My Rock’n’Roll? (Punk Song)” en el que los BRMC se preguntaban y cuestionaban: “¿Qué le pasó a mi rock and roll?”. ¿Qué respuesta tendrá Been para esa pregunta tras una década de ruta? “Constantemente me sigo haciendo esa pregunta y, por suerte, todavía nadie me la contestó. Supongo que la respuesta está en uno mismo, ¿no?”

Protegidos por la Virgen del Knock Out

Publicado originalmente el 18 de agosto de 2011 en el Suplemento NO de Página/12.

Lo que queda de Ringo Bonavena es el recuerdo de uno de los máximos boxeadores de nuestro país y la imagen del primer deportista que supo mezclar su carrera con humor, música y caradurismo. Dora Bonavena, su esposa y madre de sus dos hijos, sigue sosteniendo esa leyenda del fortachón de Parque Patricios que, pese a los millones de dólares, mantenía la misma esencia de un niño: “Era un nene grande, que le gustaba divertirse. Nunca se olvidaba de sus raíces”. Esas raíces fueron las que utilizó Walas para rendirle un homenaje a Buenos Aires. Así apareció Ringo, el nuevo y esperado álbum de Massacre, que explota las viejas mañas de la banda y a la vez lleva sus sonidos a lugares inesperados. “Este disco es un homenaje a la ciudad en la que vivo. En este último tiempo me volví a enamorar de ella, de su nueva cabeza, de los jóvenes con militancia, de viajar en subte, del lunfardo, de lo popular y lo terrenal. Así llegué a ponerle Ringo, porque es un icono porteño. Además, en su figura veo mucho de la dinámica de Massacre. Tenemos esos ingredientes por fuera del rock que él tenía por fuera del boxeo”, deslizó el frontman y cerebro del grupo.

En el bar Sócrates –pleno corazón de Caballito–, la única señora que acompañó a Oscar Natalio Bonavena (o Ringo) a todas las ciudades del mundo en las que peleó, se encontró con el cantante que decidió inmortalizar su figura en un disco. “Vos sos del barrio, ¿no?”, pregunta Dora y, antes de que Walas pueda contestar, continúa: “Yo no te conocía, pero hace unos días el quiosquero que me vende los puchos me dijo que un grupo de por acá estaba por sacar un disco que se llama Ringo y que era por mi marido. Después fui a la peluquería y estaban todas las chicas hechas unas locas hablándome de vos”. Walas, contento porque la señora está al tanto de la situación, le responde: “Sí, yo me crié y vivo por acá. Mandales un beso a todas o, si no, dejá que yo se los doy personalmente”.

La Virgen del Knock Out

Dentro de los once temas que completan la lista de Ringo está La Virgen del Knock Out, un homenaje “a vuelo de pájaro” de lo que era la figura de Bonavena cuando se subía a un ring o cuando estaba abajo; el púgil creaba un personaje inolvidable que mezclaba humor, ironía, ego e irreverencia. Para esta canción, Walas inventó un hada madrina que se dedica a cuidar a Ringo mientras se pelea con los boxeadores más importantes del mundo. Una especie de santidad que le sonríe de reojo y lo acompaña cuando le sacan el banquito, cuando queda solo ante un rival que lo quiere matar a trompadas. Básicamente es una criatura más del repertorio de un creador de seres fantásticos que encuentra en su propia mente las razones para sentirse seguro. “De chico me la pasaba creando dioses aparte. Es la necesidad de tener algo en que creer”, resume Walas.

“Es una buena idea, mi marido era muy creyente, pero no le rendía devoción a ninguna virgen. Me parece que tiene mucha onda, además es algo que nunca se hizo. Los boxeadores no tienen santos”, replica Dora al entender la idea básica del tema; y Walas, contento con el recibimiento, responde: “Hay un santo de esto, un santo de aquello. Hasta los chorros tienen una divinidad que los ampara, pero hasta donde yo sabía los boxeadores no tienen a nadie que los proteja cuando salen a pelear. Así nace esta diosa pagana”.

Uno de los puntos clave de la canción es cuando el vocalista toma la voz del mismo Ringo y dice: “De mi ring no se sale / soy temido en el norte y el sur / no me quedan rivales ya y este negro no me dura ni un round”. Ese “negro” al que se refiere es Cassius Clay (o Muhammad Ali), el boxeador más grande de todos los tiempos y el protagonista de la batalla más épica que Ringo alguna vez peleó. “Lástima que sí le duró un round y le terminó durando 15”, cuenta su viuda, en referencia a aquella noche de 1970, en el Madison Square Garden de Nueva York, en la que Ali venció a Bonavena por puntos. La importancia de esa pelea iba más allá del resultado: es que antes de que suceda, Ringo había hecho todo tipo de burlas acerca del que ya en ese entonces era el boxeador más respetado del planeta. En el pesaje lo llamó “chicken” mientras emulaba a una gallina, e hizo chistes racistas para desestabilizarlo. Ali, totalmente enojado, le prometió que lo iba a noquear en el noveno round que, curiosamente, fue el único momento de la pelea en el que Ringo estuvo más cerca de la victoria.

De elefante a boxeador

Ringo no sólo tiene que ver con el amor de Massacre hacia la ciudad de Buenos Aires, ni la devoción por las aventuras del boxeador más épico –pero no el más exitoso– que tuvo nuestro país. También es un sinuoso camino que recorrió Walas desde la salida de El Mamut, el pasaporte de la banda hacia el éxito masivo, hasta esta nueva producción. En los casi cuatro años que hubo en el medio, el cantante tuvo que reconocer sus problemas de sobrepeso y plantearse una mejor conducta alimentaria ante los riesgos de muerte que su nutricionista se encargó de advertir.

“Hasta ahora ya bajé 15 kilos y me siento muy bien. El otro día, mi terapeuta me hizo ver algo muy lindo: yo estoy despidiendo a El Mamut para lanzar Ringo. Estoy dejando de ser el gordo para convertirme en el atleta. Nunca lo vi de esa forma y es verdad: es una verbalización del subconsciente.”

Un rockstar con guantes

El personaje de Ringo vuelve una y otra vez al bar Sócrates. Dora siempre termina recordando sus famosas frases, las veces que se reía de sus rivales antes de pelear y cómo se manejaba por Nueva York como si hubiera nacido allí, teniendo en cuenta el detalle de que no sabía una sola palabra en inglés. Es que Bonavena no sólo podía molerte a piñas arriba de un ring: también tenía el carisma necesario para ganarse al público y desestabilizar a sus rivales psicológicamente. Sus armas mediáticas hacían de él un personaje que bien representaba al porteño agrandado, bonachón y con cojones, que tuvo el record de taquilla del Luna Park con 18 mil personas. “Eso sí: te decía que te iba a arrancar la cabeza y cumplía”, aclara su esposa, y Walas le contesta sonriendo: “Eso es rock and roll. Por eso Ringo es puro rock and roll. El fue pionero en toda esa cultura de bardear en la etapa de pesaje o antes de una pelea; mucho después se puso de moda en el mundo del boxeo.”

La carrera como boxeador no fue el único motivo por el cual Ringo se hizo famoso. Sus numerosas apariciones en televisión, las fuertes declaraciones que hacía antes de cada pelea y su presencia en todo tipo de espectáculos (en una obra de Olmedo a la que asistió como espectador, terminó arriba del escenario recibiendo aplausos), eran las razones por las que se convirtió en un ídolo popular.

Hasta llegó a ser cantante, en el famoso tema Pío Pío que fue escrito por Palito Ortega y hoy es repetido hasta el hartazgo en la pantalla de Crónica TV para anunciar la cuenta regresiva hacia la primavera. “Cuando ya tenía su propia fortuna, seguía estacionando su Mercedes-Benz blanco en la puerta del club en Parque Patricios y se quedaba jugando al truco con sus amigos. No perdió noción de las cosas que quería ni de quién era en realidad”, recuerda Dora. Esa capacidad para tener los pies sobre la tierra, en cuanto a la familia y el barrio, hacía de Ringo un verdadero poeta, que inventaba frases para el recuerdo: “Cuando viajaba, mandaba cartas a diario para mí, mi suegra y mis hijos. En todas había un billete y una frase o pensamiento que te llegaba al corazón”.

Rebobinar cinco décadas

A medida que transcurre la conversación, Dora parece estar encantada con la idea de que un tipo como Walas lleve la figura de su esposo a la gran cantidad de pibes que se la pasan escuchando Massacre. “El público que te sigue lo único que puede llegar a saber de Ringo es, por una cuestión generacional, por medio de sus padres. Ahora que escuchen esto van a entender un poco más sobre su historia”, dice ella.

“Siempre fuimos un poco didácticos como banda. Nosotros hablábamos de Joy Division, Patti Smith, The Velvet Underground y muchas bandas más, y nuestros seguidores rebobinaban en la historia del rock y se encontraban con todos esos grossos de los que no sabían nada. Ojalá que con Ringo pase lo mismo y la gente salga a buscarlo a él y a las figuras de los años dorados del boxeo. Quiero ser un buen intermediario”, explica Walas.

Cuando llega la hora de despedirse, Dora confiesa que a Ringo le hubiera encantado el homenaje que Massacre le está haciendo: “Todos tenemos un ángel especial, alguien que nos guía. Después de la muerte de mi marido tuve que criar a dos chicos por mi cuenta y, por más que no tuviera a nadie, nunca me sentí sola. Siempre percibí una presencia, que ahora podemos llamar La Virgen del Knock Out. Ahora salgo y les cuento a todos sobre ella”.

El barrio de la Quema, el barrio de Ringo Bonavena

Después de conversar con la viuda de Ringo, Walas va hacia el Club Huracán, el lugar donde el mítico boxeador pegaba sus primeros puñetazos a una bolsa de arena y aprendía a la perfección todos los detalles que le servirían para su carrera. Al entrar lo recibe Pablo “El Pelado” Rodríguez, uno de los profesores del gimnasio, y Gonzalo “El Patón” Basile, un boxeador mediático fácil de distinguir por su cuerpo de gladiador y la enorme cantidad de tatuajes que tiene.

Cuando Walas les comenta acerca de su homenaje a Ringo y la creación de La Virgen…, ambos boxeadores se sorprenden y le agradecen. “Cuando me preguntan quién es mi ídolo, digo Oscar Bonavena. El mismo se vendía en una época que no existía el marketing. Aparte que después subía al ring y te mataba a trompadas”, dice Basile.

Dentro del gimnasio, donde están las bolsas, los guantes, el ring y las mancuernas, Walas recorre la galería de imágenes que están colgadas en homenaje a Ringo y se sorprende con la cantidad de fotografías increíbles de su ídolo. Reinan las tapas vintage de El Gráfico, un retrato con Elvis, una sesión de fotos para una revista que lo mostraba de joven junto a una versión adolescente de Dora y carteles anunciando sus peleas más importantes, en donde se incluía el épico combate con Muhammad Ali. “Esto fue una peleíta de fondo, ¿no?”, pregunta Walas con ironía al verlo.

La recorrida termina en un ring rojo y blanco, como los colores de Huracán, que tiene como imagen de fondo un cuadro de dos metros con Ringo en pantalones cortos, con sus guantes puestos y mirando a la cámara con una actitud desafiante. Al entrar agachado entre las cuerdas, Walas se encuentra en el mismo escenario donde su ídolo comenzaba a tirar ganchos y reconoce con ojos vidriosos: “Estar acá me está emocionando de verdad”.

La sesión de fotos termina y la excusa para estar en ese lugar mágico, también. Walas se va a ensayar con Massacre, se despide rápidamente de sus dos amigos, que le reclaman la imagen de La Virgen… (para ver si es una buena idea para un tatuaje) y también hacen públicos sus deseos de escuchar el tema para entrenar. Es una noche intensa en Parque Patricios y en una horas Ringo (el disco) saldrá a la venta tras una larga espera.

Ringo, el disco

Massacre muestra en su nuevo disco su cara más conocida, pero también se dedica a recorrer terrenos que no acostumbra. Entre las novedades se destacan El deseo, un tema pausado que relata la llegada de la madurez; Muerte al faraón, un grito de aprobación a las nuevas militancias políticas; y Lo mío no es tan grave, un redescubrimiento de la belleza de ser porteño. Luego aparecen los guiños que la banda siempre saca a relucir. Tengo captura, las andanzas de un par de prófugos enamorados; Tanto amor, la canción melosa por excelencia que viene sonando hace rato en la radio; y El Robot versus La Momia Azteca, otra invención ficticia de Walas para salir a divertirse en su propia mente.

El costado musical no se escapa a este concepto de dos caras que plantean las letras de Ringo. Por un lado están las guitarras explosivas de Pablo Mondello que son marca registrada de todos los discos de la banda, pero a su vez también aparece un solo a lo Santana que recuerda el pasaje instrumental del tema Can’t you Hear me Knocking de los Rolling Stones, un lapso de trance valioso. A la lista de cosas nuevas se suma el sonido de un sitar para Tengo captura y violines en Tanto amor. También se fortalecen los guiños electrónicos que Massacre implementó hace ya una década. La clave del disco es La Virgen del Knock Out, eje central de la temática que quiere planear Walas al rendirle homenaje a Bonavena.

Ringo, el boxeador

Oscar Natalio Bonavena, o Ringo, apodado así por tener una cabellera parecida a la del baterista de Los Beatles, nació en la ciudad de Buenos Aires el 25 de septiembre de 1942. Desde joven, Ringo tuvo una pasión desmedida por irse a las trompadas apenas la situación lo ameritaba y, ni bien pudo, dejó sus estudios y se dedicó de lleno a convertirse en boxeador. En su carrera tuvo 68 peleas oficiales que dieron un saldo de 58 victorias, 9 derrotas y un empate. Entre sus más recordadas presentaciones se destacan las dos ocasiones en las que cayó ante el campeón Joe Frazier y la única vez que se enfrentó a Muhammad Ali y perdió por puntos.

Ringo murió tras recibir el disparo de un rifle en el pecho en mayo del ‘76, cuando se encontraba en la puerta de Love Ranch, un burdel de Reno, Nevada. Su ejecutor fue Ross Brymer, uno de los empleados de seguridad del local. Las causas del homicidio nunca fueron esclarecidas del todo, pero la conmoción que generó en la Argentina fue enorme. A su funeral, que se llevó a cabo en el Luna Park, asistieron 150 mil personas. Su imagen es recordada, más allá de los logros deportivos, como la de un verdadero personaje fundamental para entender a la ciudad de Buenos Aires.