Sintetizador fantasmal

Publicado originalmente el 12 de abril de 2012 en el Suplemento NO de Página/12

El coletazo que LCD Soundsystem dejó tras la explosión del disco rock y la superproducción en discos tan bailables como pogueables dio lugar para que varios personajes continúen enarbolando la bandera de Brooklyn en cuanto boliche preste su pista. El dúo Holy Ghost!, formado por Alex Frankel y Nick Millhiser, es un alumno prodigo de la escuela de James Murphy. Amparados por el sello DFA, estos neoyorquinos dieron rienda suelta a su electropop oscuro, pegadizo y profundo, primero haciendo remixes y singles y luego dándole forma a su primer disco de estudio, lanzado el año pasado y titulado de forma homónima. Este fin de semana la máquina bailable llega en formato de banda a Buenos Aires para dar una presentación el sábado en Groove junto a los talentos locales Dietrich, KRMPCK y Cisco, otros buenos entendedores de las enseñanzas de Murphy.

Lo llamativo de la carrera de estos dos productores es cómo se escaparon de la línea básica de disco debut, hit y gira. Empezaron realizando remixes de bandas con gran revuelo (MGMT, Moby y Phoenix entre lo más destacado) y produciendo sus propios singles con esa estirpe electrobailable, sonidos aptos para las bandejas de cualquier DJ alrededor del mundo, una especie de comodín para que la gente se levante y baile. Desde 2007 fueron todos proyectos particulares y recién 4 años después decidieron entrar al estudio (donde habían entrado hace rato) para darle forma a su primer trabajo de larga duración, que recopila su corta carrera junto a algunas novedades de ocasión. “No empezamos con la idea de sacar un álbum, por eso fuimos creando todo por separado. El próximo va a salir de una, sin ningún single ni nada, de hecho ya estamos involucrados en eso”, explica Frankel por teléfono al NO sin aclarar ningún otro detalle acerca de la novedad que se atreve a deslizar. “No puedo decir mucho, estamos trabajando en el estudio y mientras tanto no vamos a hacer remixes de nadie.” Hay que aclarar que los dos venían haciendo música desde su adolescencia e inclusive firmaron un contrato discográfico con Automato, su primer grupo, cuando sólo tenían 17 años. Imaginen a un joven en plena etapa escolar poniendo la firma para editar su música y cómo puede ayudar eso en su vida sexual. “No nos ayudó tanto como vos pensás”, aclara entre risas.

“Es completamente diferente. Tenemos guitarras, bajo, sintetizadores analógicos, piano y, obviamente, vocales”, dice Frankel cuando se le consulta acerca de la diferencia entre el show que planean este fin de semana y su última aparición porteña, en la fiesta MSTRPLN hace ya dos años. “Esa ocasión estuvo buena, la gente no paraba de bailar pero éramos tan solo nosotros dos pasando discos. Ahora no es tan electrónico, somos una banda de 6 integrantes. Espero que les guste” y más allá de esa inclusión de nuevos participantes en la fiestita bailable de Holy Ghost! el productor aclara rápidamente que pese a ser un grupo las ideas siguen saliendo de su cabeza y la de su compañero.

Las similitudes con LCD Soundsystem y este dúo no sólo se basan en que comparten (o compartían) el mismo sello o un ADN musical compatible. James Murphy, el líder de la extinta banda de Brooklyn, visitó Buenos Aires el año pasado para dar su última presentación porteña en el mismo lugar que el dúo se presentará el sábado y en esa ocasión pidió especialmente que en el camarín haya unas cuantas botellas de Fernet, la misma bebida que Frankel pide en el Trophy Bar, su punto de encuentro predilecto en su ciudad natal. “No te voy a decir que es mi trago favorito pero me gusta mucho. No entiendo por qué lo toman con gaseosa, a nosotros nos gusta solo, es bien fuerte de verdad.”

El cumpleaños número 3 de Rocktails

El 3 puede parecer un número más pero pocas veces se tiene en cuenta su importancia simbólica. La forma del 3 es la mitad del 8, el infinito vertical, un medio camino hacía la eternidad. En el judaísmo cuando un acto se realiza 3 veces se declara “permanente” y en el catolicismo se usa el 3 para definir la totalidad (3 dimensiones: pasado, presente y futuro). Los mitos populares sostienen que el amor llega en 3 ocasiones y 3 goles en un partido de fútbol es goleada. Rocktails llegó a sus 3 años de vida y sobran motivos para justificar una celebración suprema en la Fiesta Invasión de Niceto Club hoy a la medianoche. Para la ocasión nos dimos el gusto de reunir a 3 grandes bandas de la escena emergente local (Les Mentettes, Cosmo y El Hipnotizador Romántico) para fusionar en vivo a más de 20 músicos arriba del escenario. Ezequiel de la Parra y el semidiós (entre divino y humano) Fabián Dellamonica realizarán DJ sets para bailar toda la noche. No lo pienses 3 veces, te esperamos.

La fiesta no sólo tendrá sus atractivos musicales, sino que también habrá una serie de juegos psicodélicos con premios impensados para que los concurrentes se lleven un souvenir de una fecha que probablemente recuerden por el resto de sus vidas. Para que todo esto quede documentado, Ezequiel Salvatierra acudirá con su cámara de fotos para retratar a todos los presentes.

Un show histórico (y sin precedentes), la música de la que hablamos en esta revista digital desde hace 3 años sonando toda la noche, y diversión garantizada entre tragos, amigos y sonrisas. El paquete cuesta 40 pesos, pero si mandás nombre y apellido a info@rocktails.com.ar los chicos pagan 30 y las chicas entran gratis hasta las 3 de la mañana.

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*Nota del redactor: en estas líneas se repitió compulsivamente el número 3, la cantidad de veces que el Club Almagro ascendió a la Primera Divisón del fútbol argentino.

Los músicos en su laberinto

Publicado originalmente el 29 de marzo de 2012 en el Suplemento NO de Página/12

“Hace 10 años que venimos manteniendo la imagen que tenemos ahora y siempre nos fue bien, pero para el próximo disco puede que me calce los pantalones de spandex y sea un poco más fiestero”, responde Tunde Adebimpe a las carcajadas cuando se le plantea que los miembros de TV On The Radio son el antiejemplo de latiguillo de sexo, drogas y rock and roll: “Siempre me sentí muy bien de esta manera, no entiendo esa cosa del constante enfieste u intentar parecer sexy en todo momento”. La fórmula de esta banda, que encuentra el rock experimental con sonidos tan funk como electrónicos, se basa en un grupo de treintañeros neoyorquinos con la única necesidad de hacer música, lejos de esa pose del reventadito ocasional y más bien cerca de un grupo de tipos maduros con inteligencia a la hora de producir. La evidencia de estos alegatos son sus cinco discos de estudio lanzados sistemáticamente a lo largo de la última década, con una reciente llegada al éxito en 2008 con Dear Science, un milagro multigénero con tanto free jazz como disco rock, y Nine Types of Light, lanzado el año pasado, con una impronta un tanto más melosa y plácida, sin perder las mañas groove.

“Me hubiera gustado volver antes. La última vez que estuvimos por allá fue hace 6 años; eso es demasiado”, comenta Adebimpe al NO desde un hotel de Costa Rica, cuando se le recuerda aquel paso que dio por la Argentina. “En ese entonces no éramos tan conocidos y ustedes nos recibieron bastante bien.” La fecha en cuestión significó el primer desembarco de TV On The Radio en Buenos Aires en el marco del festival BUE, compartiendo grilla con bandas como Yeah Yeah Yeahs y Daft Punk. Por ese entonces este grupo de neoyorquinos estaba presentado Return to Cookie Mountain, su tercer disco de estudio, y comenzaban a llamar la atención por dos variantes: sus melodías rebuscadamente frescas y un contenido lírico que trazaba temas desde lo social hasta lo sentimental.

La aurora alrededor de este complejo planteo musical es el disco rock, ese fenómeno que arrancó con LCD Soundsystem hace 10 años y se dedica a comprometer los solos de guitarra a la pista de baile. Contenido y locomoción que obtienen sus vertientes desde dos polos no tan alejados: la habilidad del multiinstrumentista y productor David Sitek, cerebro detrás de las melodías de la banda, y la voz de Adebimpe, que por momentos se transforma en una caja de sonidos humana para luego tornarse profunda, transportando su figura a la de un especie de crooner soul tan sólido como movido. “Trato de jugar mucho con mi voz. Es increíble lo que podés hacer vocalizando a través de un pedal, eso termina concluyendo en que el cantante es un instrumento más. Nunca tengo problemas en la garganta después de exigirme tanto; eso sí, el día siguiente de un gran recital no puedo hablar, pero eso es culpa de la felicidad.”

Lo curioso alrededor de Tunde es que no es el típico turista que visitó Buenos Aires de forma ocasional y se quedó con la referencia básica de fútbol, asado y minitas lindas. “De ustedes leí mucho a Borges, es de lo mejor en la literatura latinoamericana”, dice acerca de sus referencias argentinas, para luego darse cuenta de que Roberto Bolaño, otro escritor que le gusta, no es de aquí sino de Chile. “Siempre pensé que era argentino, o sea, se la pasa escribiendo sobre ustedes y sus tierras”, explica entre risas. “Hace unos meses leí Rayuela: ahí tienen otra linda obra.”

La letras de TV On The Radio son principalmente melosas, desde cantarle a ese amor que se va (You) o definir un estado emocional con el ejemplo de dibujar mariposas en la mente (Dancing Choose), pero la conciencia social y la protesta ante la disconformidad siempre fueron parte del discurso que sostienen. “Sí, tenemos esa cosa de ‘todo está mal, pero podemos cambiarlo’, diferente a la pose de ‘todo está mal, así que salgamos a romper la calle’.” We Are, el himno oficial de los ocupantes de Wall Street, es un ejemplo perfecto de este compromiso: la iniciativa nació de parte de Kyp Malone, guitarrista de la banda.

“La única opción que queda en mi país es Obama por 4 años más; ojalá esta vez tenga una chance de generar un cambio verdadero y no le suceda como en su última gestión: primero pintó para mucho y luego pasaron cosas horrendas”, responde Tunde acerca de las elecciones presidenciales que se avecinan este año, el único momento de la entrevista donde no se ríe a carcajadas en cada respuesta. “De todas maneras me quedo con él antes que nadie, los otros candidatos son opciones tétricas. En realidad, ningún aspirante a presidente se preocupa en mirar a su alrededor para fijarse qué está fallando y cómo cambiarlo para hacer felices a todos.”

TV On The Radio no es la única motivación que tiene Tunde para pasársela ocupado escribiendo letras o ejercitando su rebuscada voz. El currículum de este nigeriano criado entre Pittsburgh y Nueva York incluye algunos pasos por la filmación, tanto en el papel de actor como en el rol de director. Delante de la cámara hizo su debut para el film independiente Jump Tomorrow, dirigido por Joel Hopkins, para luego tener su aparición en Rachel Getting Married, una producción más hollywoodense que se estrenó en 2008 (para la ocasión, Tunde cantó una linda versión de Unknown Legend de Neil Young).

En cuanto a la dirección, se encargó del video animado de Pin, la onomatopéyica canción de Yeah Yeah Yeahs que forma parte de Fever to Tell, su álbum debut. Pero ése no fue su único trabajo con Karen O y sus amigos: en It’s Blitz! participó en el tema Dragon Queen, teniendo en cuenta que ese disco fue producido por David Sitek, su colega en TVOTR. El final de la breve conversación entre Tunde y el NO desde Costa Rica finaliza con un consejo de su parte: “Si le tenés miedo a alguna actividad, definitivamente la tenés que hacer y en lo posible compartirla con tus amigos. Creo que fallé en todas las cosas que intenté, pero siempre pude volver a la música y en eso me fue bien”, dice y, como no puede ser de otra manera, se ríe.

LIVE: Morrissey en GEBA

Publicado originalmente el 5 de marzo de 2012 en Rocktails.

El domingo es el día más difícil de todos. Tiene ese aire a resaca post dos noches libres y la carga de ser lo último antes del inevitable lunes. Es el momento en el que, pese al fútbol y la comida familiar (no da decir asado), más solos estamos y, por ende, cuando más maquinamos ¿Cuántas personas de las 15 mil que estaban anoche en GEBA escucharon a Morrissey hasta el hartazgo en el séptimo día de las últimas décadas? El ex cantante deThe Smiths parece haberse confabulado para escribir la banda sonora de los domingos y en ese mismo día se presentó por tercera vez en Buenos Aires, con su pose de divo, su voz perfecta y esas canciones entre el sentimiento, la transgresión y la vida. Del otro lado estaban los punks de 30 años, los post adolescentes que terminaron la secundaria hace nada, las amas de casa desesperadas y los cuarentones con entradas pero cola de caballo. Del otro lado estaban todos y arriba del escenario estaba él.

“Buenos Aires, ¡soy una estrella!”, gritó Steven Patrick Morrissey antes de comenzar The First Of the Gang to Die, el primer tema de la lista de hits que sonaron ayer en GEBA. Desde ese saludo inicial (e inusual) era fácil percibir que el divismo del cantante sigue formando parte de su ADN artístico, explicable en sus movimientos marcados, sus miradas fanfarronas y sus comentarios secos e irónicos (con un tono inglés perfecto). Pero más allá de su pose en el arranque, el otro detalle colorido que llamaba la atención era el vestuario de la banda: remeras con la leyenda “Odiamos a Kate y William” acompañada de una foto de los flamantes príncipe y princesa de la corona británica sonriendo para la pavada social.

Desde ese arranque hitero, y durante la hora y media que duró el show, el repertorio se excuso con “esos temitas” de Morri que los fanáticos podían cantar a los gritos de memoria. You´re The One For Me Fatty y There´s a Light That Never Goes Out (propiedad de The Smiths) quizás fueron las piezas más celebradas por el entusiasta público.

A Mozz le volaron flores, gritos de amor y hasta lo apuntaron con un láser durante un largo rato. Nada de eso parecía importarle ya que se mantuvo fiel a su postura fría, esa que promueve en cada show que da. “No culpen a los británicos por las decisiones de su gobierno. Todo el mundo sabe que las Malvinas son argentinas”, declaró acerca del tema caliente de los últimos días ante la soberanía de las islas. Entre ironía y acting también se pudo percibir un “gracias” tímido y algunos besitos al VIP, el único sector capaz de ver el show de una manera adecuada ante el sofocante campo general y la lejana platea. No había pantallas para los que se sientan más atrás y la ubicación del escenario era bastante baja, osea, a lo lejos no se veía nada.

El otro punto escénico controversial fue Meat Is Murder, tema que va acompañado del documental Meet Your Meat, una selección de imágenes crueles de mataderos de animales. Era fácil ver varios espectadores tapándose los ojos cuando veían a una vaca siendo torturada o a un pollo con las patas quebradas (o eran vegetarianos que revalidaban su asco o eran carnívoros invadidos por la culpa).

Después de momentos grandiosos como Alma Matters, Let Me Kiss You y Every Day is Like Sunday (no me hagan repetir el discurso dominguero) llegó el final tras How Soon Is Now? (esa canción que el dúo Tatu destrozó) y One Day Goodbye Will Be Farewell. La banda saludó y un Morrissey que ya casi no tenía voz (muchos shows en una semana) hizo reverencia ante una lluvia de aplausos.

De cara a la salida del predio escuché un comentario bastante acertado: “Ojalá no sea hasta siempre y sea hasta pronto, el show me encantó. Cuando vi la parte del documental de los mataderos me di cuenta que quiero comer pizza durante el resto de mi vida pero cuando esté frente a un asado seguro vuelvo a la carne”, dijo un fanático.

Ph. Tomás Correa Arce

Credulidad

Publicado originalmente el 16 de febrero de 2012 en el homenaje a Luis Alberto Spinetta de parte del Suplemento NO - Página/12.

En el universo de música electrónica con voces aliens y sintetizadores espaciales que Le Microkosmos creó durante los últimos 4 años, es difícil encontrar un lugar común con la obra de Luis Alberto Spinetta. La primera pista para saber que Guillermo Beresñak y Pablo Retamero, los ideólogos de este mundo fantástico, tienen una relación directa con la obra del Flaco es Y vas donde sonrisas te dan esos encapuchados de un mundo nuevo, el disco debut del dúo lanzado en 2009 cuyo título es prácticamente un extracto de la letra de Credulidad, el tema de Pescado Rabioso. “Nos juntábamos a grabar y siempre terminábamos zapando canciones de él. Cuando hicimos ése nos miramos, nos reímos y nos dimos cuenta de que teníamos el nombre del álbum”, explica Retamero acerca de este homenaje, que cierra perfectamente con la estética de la banda: siempre que se presentan en vivo lo hacen con capuchas cubriendo sus cabezas.

“El Flaco es un poco lo que me llevó a hacer música; al oírlo agarré un pianito de juguete que era de mi mamá y me puse a intentar sacar las notas de sus temas. Fue el motor que me llevó a la melodía y a la poesía, gracias a él conocí a tipos como Artaud o Baudelaire”, se suma Beresñak, dejando en claro la capacidad didáctica que Luis Alberto tenía en su público: no sólo hacía música increíble sino que también daba clases sobre otros aspectos del arte. “Nos enseñó a ser buenas personas, a mirar dentro de nuestro corazón. Es una inspiración en todo sentido.”

El nuevo disco de Le Microkosmos está en camino y ambos integrantes de la banda aceptan que las influencias spinetteanas tienen mucho que ver a la hora de grabar. “Estamos trabajando en temas acústicos, sólo piano y guitarra. Eso suena muy a la etapa de Kamikaze. También empezamos a componer en español, teniendo en cuenta el consejo que él le dio a Manal hace un par de décadas”, explica Beresñak. 

Si queda alguna duda de que la obra de Spinetta tiene mucho que ver con la existencia de Le Microkosmos, hay que salir a revisar la psicodelia y el surrealismo que estos dos pibes generan en sus canciones. Viajes cósmicos repletos de paisajes inimaginables, siempre volviendo a las emociones básicas como el odio, la adrenalina y, sobre todo, el amor. “Si hoy tengo que elegir mi tema favorito de él, te digo Plegaria para un niño dormido. Mi esposa está embarazada y hace unos días le puse el auricular en la panza con esa canción sonando. Fue un lindo momento”, concluye Retamero.

“Cuando mis viejos se juntaron hicieron estallar el universo”

Publicado originalmente el 16 de febrero de 2012 en el homenaje a Luis Alberto Spinetta de parte del Suplemento NO - Página/12.

“El primer disco se va a llamar igual que la banda, como en los viejos tiempos. Va a dar mucho que hablar”, asegura Gonzalo Pallas, cantante y guitarrista de Amel, un cuarteto que se autodefine como de “rock nacional”, pero se anima a meter jazz, funk y ruidos pesados por igual a sus melodías progresivas (su lema es proponer un cambio positivo en la estructura musical). A la hora de hablar de estos muchachos hay que tener en cuenta que su influencia spinetteana va más allá del fanatismo, porque en realidad forma parte de un legado sanguíneo. Pallas es el hijo de Ana Spinetta (¿les suena el tema Ana no duerme?) y el encargado de tocar la batería en su banda es Gustavo Spinetta, su tío (sí, el hermano del Flaco). “Influencias tengo un montón, desde Los Beatles pasando por James Brown hasta llegar a La Máquina de Hacer Pájaros. Mi tío (Luis Alberto) en cambio es más que eso. Me regaló mi primera viola, me ayudó con el tema de la composición y siempre estuvo presente. Me dio todo”, responde al NO el joven de 23 años.

La banda se encuentra en la última etapa de gestación para tener listo su disco debut (ya quedó claro cómo se va a llamar) y la fecha de salida se estima a fines de marzo. “Hay un par de años de laburo en esto. Queremos sacarlo ya mismo para empezar a presentarlo por todos lados”, responde con ansiedad Pablo Castagneris, el encargado de tocar el bajo y el más joven de la banda, con tan sólo 22 años. El puesto restante de guitarrista lo ocupa Francisco Zunana, compañero del secundario de Pallas.

“Amel se autodefine con el género de rock nacional, pero en realidad trasciende lo musical. Yo por ejemplo modelé una pieza de cerámica con el nombre de la banda y también realicé una maqueta inspirado en las melodías; la idea sería tocar en un teatro dentro de esa maqueta”, cuenta Gustavo Spinetta, el baterista, quien por razones obvias compartió su vida con el Flaco, desde la infancia en Villa Urquiza hasta formar parte de la grabación de Artaud y compartir escenario en el recital de Las Bandas Eternas. “La influencia musical que tenemos nosotros está en el ADN, es algo genético. Cuando mis viejos se juntaron, hicieron estallar el universo”, resume al respecto Gustavo y, con esa teoría, está en lo cierto.

Algo suena en la laguna

Publicado originalmente el 16 de febrero de 2012 en el homenaje a Luis Alberto Spinetta de parte del Suplemento NO - Página/12.

“Si Spinetta tocaba en un teatro, preparaba un show bien rockero; si iba a tocar a un bar, desplegaba algo más blusero. Nos gusta eso, también somos de llevar una energía acorde con los lugares a donde vamos”, responde Simon Pedro Bosio (el hijo de Z Bosio) cuando se le consulta acerca de las enseñanzas del Flaco en torno a Armant, el trío en el que él se impone como cantante y guitarrista junto a Federico Trench en bajo y Axel Stahler en batería. Las correrías de la infancia por las calles de Beccar y el hecho de tener un legado familiar repleto de música hizo que estos tres pibes (todos tienen 22 años) le den forma a su propia banda de power rock. La forma que los caracteriza se basa en sonidos rápidos, pesados y minuciosos a la vez. “Nos gusta conectar con el público en cada recital. Hacemos versiones más cortas o más largas de los temas, todo depende del lugar y de la onda de la gente.”

El trío comenzó sus primeros pasos en 2008, haciendo covers de Led Zeppelin o los Rolling Stones y presentándose en cuanto show podían. Entre esas reversiones apareció Algo flota en la laguna, de Pescado Rabioso. “Hace dos años decidimos empezar a hacer más covers de bandas nacionales, dimos con ése y nos encantó. Nuestra versión es un poco más funk que la original”, relata Stahler y enseguida ofrece entrar a YouTube para ver el video que le dedicaron al tema. “Estaría bueno que lo vean por que de veras quedó muy bien. Nuestras influencias como banda es siempre buscar a los precursores del género y el Flaco siempre fue un adelantado en todo. Otra cosa que nos marcó del Flaco es ese rock fuerte que hacía en la época de Pescado o como lo hizo más jazzero en Invisible.”

El progreso local y esa prolijidad que los caracteriza a la hora de tocar llevó a Armant a dar grandes trazos antes de siquiera tener un disco propio; de esa forma abrieron shows para bandas como Molotov y escribieron un largo currículum en cuanto a escenarios porteños y del interior del país. A mediados del año pasado apareció su álbum debut, titulado de forma homónima. “El primer recital de 2012 lo dimos el domingo pasado en Tigre. Queremos tocar mucho el nuevo disco y en algún momento darle una presentación oficial con todas las letras, como se merece”, dice Trench, ansioso.

Las leyes del retroceso

Publicado originalmente el 9 de febrero de 2012 en Rocktails.

El cambio es inminente. O al menos eso parece cuando recibimos las noticias diarias sobre la industria de descarga musical y el FBI jugando a la caza de brujas con los diferentes sitios de almacenamiento masivo. Hace algunos días cerró de Megaupload, ese portal gigante por el que mirabamos series en Cuevana o nos bajamos el disco de Kanye West antes de que siquiera llegue a iTunes. La razón principal por la cual la justicia estadounidense bajó el sitio y procesó a sus responsables fue la piratería de contenidos con derecho de autor, aunque en los últimos días surgieron detalles sobre el plan a futuro de Megaupload para revolucionar la industria de la música mediante un sistema equitativo de venta de discos. Internet dejó de ser el refugio nerd de los noventa y el suplente de la televisión de la última década: es el cambio inminente y probablemente nuestra generación sea participe de eso.

Vamos a suponer una gran teoría inventando nombres, así nadie se ofende (y ningún sitio se da de baja). Supongamos que existe un país nuevo que se llama Brotoslovia, con un típico sistema de gobierno divido en Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. También digamos que esos tres poderes tienen a su disposición fuerzas del orden que trabajan para mantener el esquema planteado en la sociedad que confoma al país. No nos olvidemos que este lugar tiene una columna vertebal económica, creada por grandes empresas que van desde la fabricación de arsenal bélico hasta la industria del entretenimiento, donde se concentra el mayor productor de dinero de todo el mundo en lo que respecta al sector.

En Brotoslosvia la cosa es muy simple. Las empresas bancan al gobierno, el gobierno banca a las empresas y los habitantes del país comen, cagan, cogen, cantan, se drogan, bailan, saltan, se matan entre ellos o mueren por causas naturales ¿Les suena familiar? Sí, es parecido a cualquier sociedad de los últimos 100 años o más. Ahora siguiendo con el ejemplo, supongamos que entre los brotoslovianos surge la iniciativa de virar el timón de la industria del entretenimiento, que está fuertemente controlada por un grupo de empresas que sirven de puente entre público y artista (sacándole plata a los primeros para quedarse con una porción grande y darle migajas a los segundos).

¿Al grupo de empresas le gustará que aparezca una plataforma que destroce su esquema comercial (e injusto)? Para nada. Entonces es ahí cuando llaman al Poder Judicial (no se olviden que eran re amigos) y junto a las fuerzas del orden inventan alguna excusa colorida para tirar abajo la amenaza y restaurar la paz del sueño industrial brotosloviano. El gobierno banca a las empresas, las empresas bancan al gobierno y ya saben muy bien lo que suelen hacer los otros.

Megaupload tenía como iniciativa lanzar Megabox, una plataforma que hubiera permitido vender música online sin intermediarios. La teoría del emprendimiento era simple: el artista publicaba su disco nuevo, el público lo compraba y el 90 por ciento de las ganancias iban a parar al bolsillo del autor. El esquema no incluye discográficas, distribuidoras, publicistas, productoras o ninguna otra empresita que se quede con algo que no le pertenece. De esa forma no habría contratos millonarios ni gambetas comerciales, sólo un productor de materia prima que recibe su merecido sueldo en base a lo que el demandante le acepta pagar.

Esta iniciativa atentaba directamente con la industria del entretenimiento mundial por razones obvias. Un sitio visitado mundialmente ofrecía lo mismo que ella pero con la diferencia de que la plata esta vez (queremos creer) iba a ser distribuida de una forma más justa.

¿Cuál fue el resultado? A un mes de que la versión beta de Megabox se encontraba funcionando y lista para ser lanzada al mundo, el FBI apresa a Kim Dotcom, el dueño de Megaupload, por piratería y abuso de derechos de autor. Raro, ¿no?

¿Muerto el perro se acabo la rabia? En este dilema podemos decir que no. Para citar a un ejemplo cercano podemos recurrir a Taringa!, la página argentina que sirve como un flujo de información en la que se pueden encontrar recetas, anécdotas deportivas, chistes virales, películas y, como no podía ser de otra manera, música. El portal está preparando Taringa! Música, una interfaz para intercambiar música y distribuir las ganancias de una forma más directa con su autor. Aunque está en su periodo de preparación ya se puede ver online un adelanto y los interesados pueden anotarse para recibir información al respecto.

Hay que recordar que Taringa! estuvo en la mira de varios organismos que buscan censurar internet, ya que en el portal recibe 72 millones de visitas mensuales y se encuentra entre los más visitados de Latinoamerica. Eso se traduce a un elevado número de descargas piratas de series, películas y discos.

Olvidense de SOPA y PIPA. No le hagan caso a la caza de brujas por pirateria. La excusa central de lo que se vivió en los últimos días en cuanto a contenido online es la simple imagen de un empresario que tiene miedo que le toquen el bolsillo y llama a sus amigos del gobierno a que pongan un poco de orden. Lo que ese empresario no tiene en cuenta es que internet es un territorio más oscuro e inexplorado de lo que parece, donde hay personas con iniciativas peculiares e ideas transgresoras. Hoy Megaupload puede haber cerrado pero mañana pueden aparecer diez más, iguales o mejores. Señores… el cambio, es inminente.

El extraño de pelo largo

Publicado originalmente el 1 de febrero de 2012 en el Suplemento NO de Página 12.

“¿Una conversación conmigo mismo? ¡Es una buena forma de explicar mis letras! Soy un compositor introspectivo, como Neil Young”, dice Kurt Vile del otro lado del teléfono desde su Philadelphia natal y, sin darse cuenta, usa un ejemplo perfecto para entender su música: un tipo que mezcla preguntas (y sólo a veces respuestas) internas con la cruda melodía rock country, entre las odas a la carretera, algún sujeto denominado “baby”, Jesús y la rabia hecha canción. El máximo motivo para sostener que este treintañero de pelo largo está llevando a cabo la difícil tarea de revivir el folk americano es Smoke Ring for my Halo, el disco que lanzó el año pasado y lo posicionó como un artista capaz de compartir carretera con polos tan alejados entre sí como Thurston Moore o Animal Collective, siempre recurriendo a la melancolía de una guitarra oxidada y letras oscuras, pero cálidas.

Vile emprendió su carrera musical cuando tenía 23 años. Una noche asistió a una fiesta en la que conoció a otro pibe como él y entabló una charla de horas acerca de la grandeza de Bob Dylan. Ese desconocido era Adam Granduciel y al poco tiempo se iba a convertir en su mejor amigo y compañero de aventuras. Juntos le dieron forma a The War on Drugs, una banda que estaba más cerca del rock alternativo de Pavement que del folk de Robert Zimmerman.

“Toqué la guitarra toda mi vida, el ser tan obsesivo me hizo practicar a diario. Escribo y toco una y otra vez”, dice Vile acerca de la imperiosa necesidad que tiene de encerrarse en su pieza para componer: “Tengo la suerte de ser un coleccionista que puede disfrutar de la música y a la vez puedo entenderla, crearla y vivir de ella. A veces me siento mal por la gente que archiva cientos de vinilos en los estantes de su casa, pero no tiene la capacidad de tocar dos notas”.

La facilidad de componer constantemente lo llevó a recaudar material para emprender su camino solista. En 2008 lanzó Constant Hitmaker y al poco tiempo God is Saying this to you, dos discos que comenzaban a dar pistas de esa impronta folk rock que lo lanzó a la fama. “A partir de ahí sucedió lo mejor de mi carrera”, recuerda Vile entusiasmado, haciendo referencia al día que lo contactaron del histórico sello Matador para proponer un contrato discográfico. El primer paso que dio con este nuevo amparo fue en 2009, cuando lanzó Childish Prodigy, trabajo que recibió elogios de parte de la prensa y de artistas de la talla de Kim Gordon, de Sonic Youth. “Es un verdadero halago que una estrella como ella le guste lo que hago. La amo, es la mejor –dice con humildad–. Cuando me enteré que ella y Thurston Moore se separaron, me sorprendí y me puse muy triste. Soy un gran fanático de la música que hicieron y tuve la oportunidad de abrir los shows de él en algunas ocasiones.”

Ese punto de inflexión cambió para siempre la carrera de Vile y de tocar sólo con su guitarra acústica en bares cercanos a su ciudad natal salió a recorrer casi todo Estados Unidos y gran parte de Europa. Para esta tarea necesitó formar una banda que lo banque en vivo y ahí surgió The Violators, que entre sus filas tiene a Granduciel, ese amigo que conoció en una fiesta y lo animó a formar parte de un grupo.

“Cuando estoy en la carretera me la paso escribiendo, pero tengo la cabeza en otras cosas fuera de la música que me alejan de componer. En el regreso a casa me pongo a tocar y ahí soy capaz de hacer un disco en poco tiempo”, explica el pelilargo sobre el proceso que lo llevó a lanzar Smoke Ring for my Halo, su obra más exitosa y en la que se evidencia el parecido de su música con la obra de Neil Young, la leyenda viviente del country rock. “Tengo una gran influencia de él, es un modelo a seguir porque siempre se mantuvo fiel al rock and roll. Tengo una cabeza muy anticuada y me gusta escuchar artistas de antaño, como Young o Jimmy Reed”, responde ante la comparación. “También encuentro mucha inspiración en bandas nuevas como Deerhunter o Animal Collective, de hecho estuve de gira con ellos y aprendí mucho, por más diferentes que seamos.”

Mientras transcurre la comunicación telefónica con el NO, Vile está descansando en su casa de Philadelphia antes de volver a salir a tocar por el mundo. “En algún momento de este año voy a pasar por Sudamérica. Jamás me imaginé que iba a tener fanáticos allá, pero me llegan comentarios y tengo muchas ganas”, dice acerca de venir a la Argentina. “Este año tengo una agenda complicada porque tengo ganas de lanzar un álbum nuevo. Tengo una gran parte escrita y cuando pueda voy a volver al estudio a grabar, tengo todas estas canciones en mi cabeza que me tengo que sacar.”

Pájaro loco

  

Patrick Stickles, cantante y guitarrista de la banda garage punk Titus Andronicus, hace 2 meses estaba internado en un hospital de Long Island. El electroshock de 200 voltios que recibió mientras ensayaba con su banda (que no lo mató de casualidad) lo debe haber dejado del mal humor y probablemente la televisión debe haber dado en el clavo cuando su programa favorito fue a la tanda publicitaria. “Acabo de enterarme que In my Baby’s Arms, la canción de Kurt Vile, aparece en una publicidad del Bank of America. De ser así se va directo a la #Shitlist (lista de mierda) de una”, publicó en la cuenta de Twitter de su banda (@titus_ndronicus). La afirmación era cierta: el hit del último disco de Vile es la cortina musical del comercial de uno de los bancos con peor reputación ante la oleada de indignados que, en ese entonces, acampaban fuera de Wall Street tratando de derribar el capitalismo. Stickles siempre mostró públicamente su apoyo a los escraches en la capital financiera del mundo y hasta en algunas ocasiones tocó en vivo para los protestantes.

“Lo siento, lo hice para parecerme a The Carpenters y para comprarle pañales a mi hija”, respondió Kurt irónicamente por el mismo medio (@therealkurtvile), para luego volver a postear: “Además tengo que saldar la deuda con mi publicista y también porque nunca me importaron ese tipo de cosas”.

La guerra de vedettes entre dos prometedores músicos de la escena emergente estadounidense terminó en buenos términos cuando Stickles se arrepintió de ser tan hostil y elevó un comunicado, explicando que se confundió al tratar mal a Kurt y que sólo lo hizo porque a veces se siente inseguro. “El nos bendijo con uno de los mejores discos de 2011 (Smoke Ring for my Halo)”, concluyó, y hasta se animó a comprarlo con Tom Petty.

Pileta pinchada

Publicado originalmente el 19 de enero de 2012 en el Suplemento NO de Página/12.

“El Gobierno de la Ciudad nos clausuró porque, según ellos, lo que hacemos es poco cultural y riesgoso”, explica Hernán Hana, organizador de la fiesta Acapulco Club, puertas adentro de una Ciudad Cultural Konex vacía, bajo el sol que le regalaba al pasado sábado 14 una tarde hermosa. Ahí se debía festejar el ciclo veraniego diurno que incluye música en vivo, piletas inflables y juegos acuáticos infantiles para grandes y chicos. “La semana anterior clausuraron el lugar por no tener en regla una cuestión del personal de seguridad y porque el local no estaba apto para que hubiera gente bailando. Hice todo el papeleo burocrático para hoy (por el sábado) y un día antes nos volvieron a prohibir”, se queja Hana.

El organizador enumera una serie de razones que considera absurdas: la falta de un bañero que cuide que nadie se ahogue y exámenes químicos para determinar que el agua no presente ningún grado de contaminación. Pero lo que alarma es aquello de “poco cultural”. Las bandas que lideraban la cartelera en la fallida fiesta Acapulco Club del sábado eran Kumbia Queers y Barmitzmidis: un grupo de chicas que mezcla cumbia y punk mientras le canta a la diversidad de género y el libre pensamiento; y un cuarteto que le da un sentido electrónico fiestero a la más tradicional música judía.

La respuesta ante la clausura fue la realización de un recital mitad fiesta, mitad protesta. Las Kumbia Queers conectaron sus equipos en la vereda, adornaron la enorme reja del Konex con fajas de clausura que decían “escena del crimen, no pasar” y tocaron todos sus hits en formato acústico para despedir Living La Birra Loca Tour, la gira que las llevó por 13 países en los últimos tres años.

El público cortó la calle, armó baile, jugó a la guerra de agua, revoleó pelotas inflables y entonó cánticos anti-macristas. “Estamos acá en repudio al Gobierno de la Ciudad. Si eso no es tropipunk, ¿el tropipunk dónde está?”, gritó Pila Jackson, la guitarrista, en medio del mini-show. Puertas adentro de la C.C. Konex, los inspectores del gobierno miraban atónitos, como testigos de la música, la resistencia, la diversión y, lo más importante, la cultura.